martes, 3 de abril de 2012



CASO PUNTA INDIO
LUGAR: Punta Indio, Recreo El Descanso, BS. AS. , ARGENTINA.
FECHA: Febrero de 1990
TESTIGOS: Emilio Cabot, Marcelo, Graciela y Nancy. No sabemos los apellidos de estos últimos.
La investigación
Avanzada la madrugada en nuestra habitual reunión quincenal, indagando acerca de nuestras propias experiencias con lo desconocido, decidimos registrar en nuestro grabador el relato de Emilio, quien como muchos otros ufólogos, también fue testigo.
Trascripción de la entrevista
Entrevista realizada por los investigadores Mariela Verónica De Tomaso, Miguel Ángel Gómez Pombo y Claudio Miszka, integrantes del Proyecto CATENT:

¿En qué fecha fue?
Febrero del 90. En Punta Indio, la zona del recreo El Descanso. Yo pertenecía a un instituto donde estudiaba Parapsicología y el profesor era también guía de grupos metafísicos y nos había dicho que comenzáramos a practicar meditación y que el...esto fue en el 89 y que el año próximo íbamos a reunirnos con otros grupos y así fue. Tomábamos nuestra primera experiencia en diciembre del 89 en Monte Grande y ahí se fijó la fecha de febrero del 90, un grupo grande de San Miguel que según el tenía mucha experiencia en metafísica y después fue todo lo contrario.
Llegamos a la mañana, éramos 6 personas que fuimos en automóvil, después todo el grupo venía en un micro y se perdieron y llegaron a las 18 horas más o menos. Acampamos ahí, nosotros agarramos el mejor lugar, llegamos primero...supuestamente un tal Roberto Mota llevaba a Zulma Faiad ahí, a ese lugar y a un montón más de contactados...bueno, nos reunimos, llegó el micro y éramos unas 40 o 50 personas, se hizo una reunión de presentación y a las 12 de la noche meditamos. También se decía que después de la meditación íbamos a ver la supuesta ciudad sumergida en el Río de la Plata, una cúpula de luz que salía después de las doce de la noche. Meditamos y cuando meditábamos escuchamos atrás de nosotros, estábamos sentados en círculo, un círculo grande, aproximadamente a unos 30 metros del río y sentíamos pasos, como que alguien estaba pisando atrás de nosotros. Nos habían aclarado que eran gnomos, que la zona estaba llena de gnomos. Después que salimos de la meditación y después de que pudimos ver esa cúpula de luz sobre el río, serían la una de la mañana, esa ciudad sumergida en el Río de la Plata, una ciudad etérica, nos sentamos cuatro personas, dos chicas y otro chico de Temperley, Marcelo, Graciela y creo que Nancy, de Lanús. Nos sentamos a charlar de la experiencia vivida y Marcelo dice: “Mirá esos cuatro ojitos que se ven ahí”. Habíamos visto en la zona animales sueltos, vacas, perros... pensamos que eran perros y levantamos la linterna y alumbramos... y aparecieron dos gnomos, viejitos, aspecto como vestidos a la usanza holandesa y nos sorprendimos. Nos pusimos de pie, y cuando nos pusimos de pie ellos corrieron atrás de un matorral que había y es como que se tiraron de cabeza, nos dio esa impresión, como si se hubiesen tirado atrás del matorral de cabeza. Fuimos a ver y no había absolutamente nada y eran aproximadamente unos seres de 80 o 90 centímetros (de altura).
¿El color de la vestimenta?
Es tipo holandesa, antigua.
¿El color?
No recuerdo bien, eran dos viejitos.
¿Tenían botas?
Tenían un pantalón gris con un cinto con hebilla muy grande. Eso me llamó mucho la atención, el cinturón ancho, grande.
¿Y en la cabeza... veías sombrero, pelo...?
Tenían como un sombrero como una copa, esos sombreros en copa.
¿Tenían barba?
No, no tenían. Tenían la cara arrugada. Pero era... verlos fue algo... todavía recuerdo... me dio como una tranquilidad verlo, me asombré pero me trajo mucha tranquilidad ver esa entidad.
¿No tuvieron miedo?
No, para nada, del momento que fuimos, corrimos hasta los arbustos.
¿Cómo se desplazaban, corrían, caminaban...?
Corrieron. En el momento que nosotros los alumbramos y hasta la luz, había diez metros, ellos corrieron, pero nos dio la impresión que se tiraron de cabeza, a lo mejor desaparecieron en ese instante, nos dio esa impresión a nosotros.
¿Y cuando iluminaron con la linterna, los ven los cuatro?
Si, justamente teníamos tres linternas y yo tenía una linterna grande, alumbramos justo, viste.
¿Qué comentaban después entre ustedes?
Y comentamos el hecho de que verlos fue bastante sorprendente y después me enteré que otro muchacho de San Miguel, al día siguiente, él tomó una foto panorámica del grupo y arriba de un árbol aparecía un gnomo que me comentaron era una mujer también vestida tipo holandesa sentada en una rama mirándonos a todos.
¿La foto la viste?
No, el muchacho no quiso mostrarla.
¿Los ojos cómo eran?
Normales como los de un ser humano, lo llamativo era que resaltaban en la oscuridad.
¿Y cuando corrieron... sintieron el ruido de las pisadas?
No.
¿Ningún sonido?
No. Los vi como que corrían pero no te puedo asegurar.
¿La velocidad era normal?
Sí.
¿En la experiencia anterior, qué vieron?
Una cúpula de luz muy grande que dentro parecían siluetas de edificios y había un punto de luz que iba de una punta de la cúpula al otro, continuamente. Y la cúpula se iba desplazando hacia la derecha, como hacia el sur. Lo vimos más de una hora.
¿Qué distancia estaba?
Veinte o treinta kilómetros río adentro.
¿Relacionaste los seres con la cúpula?
Aparecieron al mismo tiempo los dos.
¿Cómo era la meditación?
La meditación... se juntó la gente sentados en forma circular y con un guía que pide protección y bueno, el tema es poner la mente en blanco y buscar tu yo interno.
¿Era libre o guiada?
Libre. Y al terminar la meditación cada uno contó su experiencia y en ese momento alguien miró hacia el río, vio la cúpula y pegó el grito.
¿Te pareció que pudo haber alguna sugestión de parte del guía?
Las sugestiones vinieron después en otras reuniones. Está un poco premeditado todo. Mi experiencia y la conclusión que saqué un poco yo de todo esto, es que es un manejo mental que te hacen. Llegué a este grupo por el curso de parapsicología que estaba haciendo.
¿Pensás que la visión de estos gnomos puede tener que ver con el manejo mental?
No, no, no. El manejo es en cuanto al tipo secta, hablándote del desapego. Yo me metí para saber lo que era hacer control mental y meditación, y saber qué era un grupo metafísico y la experiencia fue bastante positiva porque me dí cuenta hasta qué punto te pueden manejar y hasta qué punto te pueden hacer creer que estás viendo algo. El grupo se disolvió en el ’92 o ’93 porque éramos tres o cuatro que hilábamos fino.
¿La visión de la ciudad te pareció... qué podría ser?
Sí porque la vieron varios grupos no solamente ese. Muchas personas la vieron.
¿No se ven de ahí las costas uruguayas?
No, para nada. Las tres veces que fui yo en dos oportunidades vi la cúpula y no vi luces en la costa uruguaya.
¿Cómo estaba esa noche el clima?
Era una noche bárbara, tranquila, era febrero, estrellado.
En el día habían estado ahí, habían cenado... ¿hicieron alguna preparación especial?
No, no. Lo único que no estábamos de acuerdo pero nosotros comíamos carne, tomábamos cerveza. Ellos nos pedían que no comiéramos carne 24 hs. antes y que no tomáramos bebidas alcohólicas y yo nunca les hice caso y tuve igual experiencias.
¿Miedo de volver a la zona?
No, ninguno. Quiero volver.
¿Los otros tres testigos tuvieron miedo?
No, para nada.
¿Era uno o dos seres?
Dos seres.
¿Eran machitos? (risas)
Sí, si.
¿Nunca volviste al lugar?
Tres veces.
¿Viste otra cosa?
No, la segunda vez con tormenta vimos la cúpula otra vez y la tercera no pasó nada.
¿Por qué no tuvieron miedo?
Te hablo de mí, no sé lo que es tener miedo, hace treinta años que estoy en esto y cuando me dicen pasa algo raro, me tiro de cabeza, me han tenido que frenar.
Fin de la entrevista.

Comentarios.
Nuevamente un relato absolutamente fiable sobre una experiencia carente de sentido y absolutamente increíble para el común de la gente. Unos seres que no existen, ni pueden existir, sin embargo se manifiestan en el medio de la noche. Son vistos por cuatro personas que si bien estaban en un contexto de cierta sugestión mística, lo cierto es que en otros casos fueron testigos personas que iban a su trabajo y pensaban en cuestiones cotidianas. Así como se manifestaron de improviso, desaparecieron de la misma manera, en una forma absurda, arrojándose tras unos pequeños arbustos que fueron rápidamente examinados por los testigos sin encontrar rastro alguno.
Hace unos meses concurrimos a ese mismo lugar con Emilio e hicimos una vigilia nocturna en el lugar exacto, un desolado paraje ribereño de las afueras de Magdalena, que ni siquiera tiene acceso por una ruta pavimentada ya que la única que existe es de ripio y en bastante mal estado. No vimos nada extraño, pese a estar bastante sugestionados por el relato y la teatralización de los hechos por parte de nuestro colega. No vimos ni los gnomos ni la cúpula en medio del Río de la Plata, pero nos quedó claro que en ese lugar, realmente puede aparecer cualquier cosa sin que nadie se entere jamás.

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