domingo, 29 de diciembre de 2024

Caso Villa Mercedes

Caso Villa Mercedes

Lugar: Ruta 148 a 10 kilómetros de Villa Mercedes, San Luis, Argentina.

Fecha: Aproximadamente septiembre de 1970

Testigo: Jorge de la Puente (y otra persona de la cual no hay datos)


La investigación


Nos encontramos personalmente en varias ocasiones con esta persona, amigo de otro investigador del fenómeno ovni, relatándonos los hechos siempre en forma coincidente.

Era la tardecita, mientras iba transitando por la ruta en un automóvil cumpliendo sus funciones de inspector de la petrolera Shell. En tales circunstancias el testigo (que iba al volante) y su acompañante (del cual no aportó dato alguno), pudieron ver a unos 50 metros hacia delante y en medio del camino, algo que se asemejaba a una bolsa de basura parada apoyada en el piso.

Al instante de pasarla, esta “cosa” queda justo a la altura de la ventanilla del conductor (De la Puente) quien la mira y ve en ella dos ojos oscuros “como los de una foca” y un cuerpo y cabeza peludos como una piel de caballo. No tenía trompa pero era como una foca, parecía estar sentada ahí. Al pasarlo y ver los ojos que le llaman la atención le consulta a su acompañante que afirma haber visto “eso” y entonces detiene el auto y retrocede hasta el lugar, siendo que ya no ven nada. No reporta ningún otro dato de interés debido a la fugacidad con que se desarrollaron los hechos. Tampoco reporta haber percibido cualquier otra circunstancia extraña.

En cuanto a los detalles que pudo observar, refiere que el ser tenía el pelo color marrón opaco, ojos redondos “bien redondos” negros con centro blanco y que nunca pudo observar la presencia de extremidades, de las cuales parecía carecer por completo. Afirma y reitera que esta “cosa” se encontraba apoyada en el suelo, tal vez sentada ya que no le vio las piernas (si es que las tenía).


Comentarios


El testigo resulta fiable a nuestro criterio, no teniendo motivo alguno para inventar esta historia, que permaneció sin contarla hasta que por circunstancias fortuitas y en medio de una charla informal, le comentamos los pormenores del proyecto Catent en el cual estamos embarcados.

Es notable destacar el parecido de este “ser” con lo que fuera avistado por Leonardo Fuster [Caso Barrio de la Serena, Mar del Plata, enero de 1988], sobre todo en cuanto al color marrón, la existencia de pelo y la forma general, sobre todo la completa carencia de extremidades.


sábado, 28 de diciembre de 2024

CASO FUSTER / BARRIO DE LA SERENA, MAR DEL PLATA.

 PROYECTO CATENT


CASO BARRIO DE LA SERENA 

LUGAR: BARRIO DE LA SERENA, MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.

FECHA: Entre el 1° y el 10 de enero de 1988.

TESTIGO: LEONARDO FUSTER Y GABRIEL (Apellido Desconocido) 

EDAD: 18 (al momento de los hechos) 


La investigación.

El día 20 de abril de 2001 en horas de la tarde, llegamos al domicilio del testigo Leonardo Fuster. Obtuvimos su dirección gracias a la colaboración de Luis Burgos, presidente de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO) de la Ciudad de La Plata.

Fuster reside actualmente en una vivienda de una planta, junto con su esposa, madre y hermano. Nos atienden amablemente, invitándonos a pasar generándose una prolongada charla acerca de su avistamiento y de otras experiencias de carácter místico que le han acontecido en fechas más recientes a su madre y hermano en la Estancia La Aurora, Salto, República Oriental del Uruguay, de las que nos hablan dando por sentado que vienen al caso, aunque haciendo él una diferenciación con su experiencia, conforme surge de su relato.


Trascripción de la entrevista.

Entrevista realizada por los investigadores Mariela Verónica De Tomaso y Miguel Angel Gómez Pombo, integrantes del Proyecto CATENT, el día 20 de abril de 2001: 


¿Qué estabas haciendo ese día, estabas de vacaciones? 


Si, estaba de vacaciones. Estaba una noche en Mar del Plata. 


¿Con quién estabas? 


Estábamos con un par de amigos más, éramos 15 por lo menos, pero quedamos dos nada más. Era otro pibe y yo, dos quedamos. Se fueron todos y el pibe me dice mirá la luz que hay ahí arriba. 


¿Y los otros dónde estaban, dónde se habían ido? 


Se habían ido a la casa. 


¿Qué hora era? 


Y eran la una, justo la una porque yo a las dos me tenía que ir porque estaba solo con mi vieja, estaba ella me acuerdo. Me había dicho que volviera temprano. Entonces a las dos estoy ahí, a las dos voy. Entonces le pedí la hora al pibe para ver qué hora era. Es la una, me dice, entonces me quedo un rato más. Y el pibe cuando no termino de decir eso, mira el reloj y mira y ve una luz que empieza a moverse para todos lados, blanca. Venía, iba, venía, iba…


¿En qué lugar era?


Ahí, a una cuadra del mar, en Serena, Playa Serena, que está para el fondo, para los bosques estaba, para Peralta Ramos no sé si conocés, para el fondo. En el pueblo, en La Serena, pasando el faro. Son lugares tranquilos, no es ciudad, con calles de tierra. No había nadie ahí. Estaba esta luz que iba y venía, iba y venía, era terrible como se iba “bum bum”. Yo le dije a él no lo miremos más, no lo mires más. Y no lo miramos más y no la terminamos de mirar que entonces se viene, se acerca y no podíamos ni ver... una luz, una energía terrible, blanca que no podíamos ni ver. Bueno se va la luz, se está yendo la luz...


¿No tenía forma...? 


La luz no tenía forma, no, era una luz toda blanca, no podías ver nada. Bueno se va esa luz y aparece todo humo de todos colores. El pibe que estaba al lado mío está asustado, me dice, y asustado se tapa con una campera. Tenía una campera y se tapa así (hace un ademán como cubriéndose la cabeza para no ver). Se asusta él. Entonces aparece el "coso ese" es un... está acá más o menos. ¿Lo viste dibujado? (Nos pregunta refiriéndose al dibujo aparecido en la Revista Cuarta Dimensión) Así, 50 o 60 centimetros, ojos rojos cuadrados, cuadrados. Y yo me di cuenta, yo viéndolo en ese momento que lo estoy mirando, porque es lo mismo como le habrá pasado a ella (refiriéndose a la madre allí presente que tuvo una experiencia de carácter cuasi religioso en la Estancia La Aurora, Salto, República Oriental del Uruguay) que no sabés qué te pasa, que no entendés nada en ese momento. Y yo mismo deduje, saqué por adentro y dije esto... esto es un robot. Hasta yo mismo en ese momento, mirá que loco yo en ese momento esto es un robot decía. Yo por adentro mismo... y eso me acuerdo y después pasa se va como el humo y el pibe que está al lado mio me dice llevaron, te llevaron", el que está al lado mio, te llevaron y te llevaron me dice, yo hablo no, no, yo estoy acá le digo, yo estoy acá con vos, cuando se va termina la luz esa, vuelve y ahí tengo una nave espectacular al frente mio. No terminaba más…

Dibujo realizado por el testigo donde se pueden ver entidad y el ovni descriptos en la entrevista. Cabe hacer notar que en ningún momento fueron vistos al mismo tiempo sino en forma sucesiva.


¿Se va la luz o vuelve la luz?

 

Y se ve una nave espectacular con ventanas, brazos y gente adentro que me saludaban. 


¿Y cómo era la nave?


Como esta más o menos (señalando a la revista nuevamente), pero nada que ver... más o menos. Mirá, yo te voy a decir una cosa, viste vos, todos quieren sacar detalles, pero ni yo me acuerdo cómo era la forma, te imaginás trece años ni yo me acuerdo. Una forma de nave con ventanas que no terminaba más, me acuerdo que había gente ahí adentro, gente que me saludaba…


¿Cómo que no terminaba más? 


Excepcional, espectacular era. Sí, no terminaba más, yo miraba así y no terminaba más. 

¿Pero estaba muy alta? 


No al frente nuestro, como si la tuviera acá a la puerta de mi casa, al frente, al frente de la casa, ahí arriba de la casa... 


¿Era una zona despoblada? 


Si había una casa y un terreno. Estaba por encima de todo, no sé dónde terminaba, no sé dónde terminaba. Estaba arriba del techo, yo no ví dónde terminaba, porque hice así y seguía, miré para el mar y seguía. No quise mirar más, hizo así fueron... medio segundo y se fue, ni me peinó el pelo me parece cuando se fue. Bueno y todo esto, bárbaro, bárbaro, así qué se yo, no entendíamos nada y digo bueno, decíme la hora Gabriel, que se yo, deben ser una y veinte... las cinco de la mañana. Seis, cinco, cinco y media, es lo mismo, media hora más... cinco o seis horas y no sé. 


¿Y esa cosa dónde apareció, el bicho este, el robot...? 


Eso es lo que salió de la nave. 


¿Y dónde lo viste, allá arriba de los techos también? 


No, ahí al lado mío, a tres metros, cuatro metros. 


¿En la calle o en la vereda? 


En la calle, ahí al lado mío, a tres metros de nosotros estaba, flotando. 


¿No tenía pies?

No tenía pies, todos se cagan de risa, pero es medio parecido al Tío Lucas, no al Tío Cosa (risas de fondo). Una cosa loca era.

 

¿Y le veías pelos, filamentos...? 


Brillaba peludo, brillaba. Color marrón, pero un marrón lindo viste, qué se yo... brillaba y brillaba constantemente. Como dice ella (refiriéndose a la madre) yo jamás sentí miedo, al contrario, estaba re-tranqui. 


¿No te asustaste al ver esto ahí, a tres metros? 


No me acuerdo, vi eso... cuando vi eso y después cuando se fue... seis horas más, dónde estuve esas seis horas más. 


¿Cómo se fue?


Desapareció, apareció el humo de vuelta, desapareció y se fue como la luz que nos encandiló, se fue la luz como debajo de la nave o a la nave. Y ahí la vi, cuando me saludaban todos y se fueron. Por eso para mi fueron diez minutos.


¿Te saludaba gente desde la nave? 


Sí en serio 


¿Eran como el otro ser? 


No, no, no, yo te estoy diciendo que eran gente y eran gente. Personas, brazos, brazos, si, lo único que se veía era que eran todos negros por adentro, personas negras pero con cabezas como nosotros, brazos como nosotros, no, todo. Nos saludaban a nosotros dos. 


¿Se veía mucha gente? 


Que se yo, millones, eso fue lo que más, lo que más me impactó de todo. Lo que me dejan acordar nada más porque es la verdad. Porque fue impactante ver eso, por eso digo yo esto fue un robot después de ver a dos millones de personas saludándome. 


¿Para que te mandaron esto? Primero... 


Y no sé son cosas... me entendés viste como el pibe que estaba al lado mío yo después deduciendo cuando el decía te llevaron, te llevaron y... me llevaron, me llevaron. El me vio y me decía te están llevando y te están llevando y te llevaron. El se quedó así todo asustado hasta que se fueron y yo le saqué la campera y le dije se fueron. Estaba con la 

campera todavía así (tapado) hipnotizado estaba. 


¿Y el porqué pensó que te llevaron? 

Y me vio, me habrá visto, me vio que me llevaron. El me decía a vos te llevaron y te llevaron y te llevaron. Él todo el tiempo así tapado. 


¿Qué tan grande era eso que estaba arriba? 


No sé no tenía fin, que se yo, terminaba en algún lugar pero no sé dónde terminaba. 


¿Pero acá en la Revista se ve de otra forma? 


Si claro, tuvimos que dibujarla hacerle una forma me entendés en la revista pero yo les dije a ellos que no terminaba… Esto no termina en la revista. hicieron una figura, hicieron gente también, una identificación hicieron más o menos para el caso para saber cómo era, nada más. 


¿Pero le veías las ventanitas? 


Si, si, si. 


¿Y tenía forma ovalada? 


No, era ovalada, se veía perfectamente que era ovalada, si, si, si. 


¿Con el chico que estaba con vos ese día no hablaste más? 


No porque el se fue a Bariloche, si se fue, él no dijo más nada.


¿Cuándo llegó a casa usted estaba despierta? (A la madre del testigo) 


Claro, él se había tomado el compromiso de venir temprano porque yo a lo mejor venía más tarde que él porque estaba en lo de unos primos que se yo. Y bueno yo me fui a acostar ese día y me despierto y no lo escuché a Leonardo cuando llegó y voy y no está en la cama y eran las seis de la mañana, me podría haber avisado que no venía pero estaba nerviosa. Bajo, me voy a tomar un mate para esperarlo y llega el. Y no llega bien, no llega bien. Me dice me duele mucho el estómago. le digo bueno tomate un sertal, tomate algo. Le di un sertal y al rato fue y vomitó unos cositos, unos hilitos largos así y negros, digo yo que será esto... pero viste cuando no le das importancia a las cosas, a mi lo que me interesaba era él, qué le había pasado. Bueno le digo, está bien. Unas cositas negras, muchas cositas negras como hilitos. Le digo te hago un té y no me dice me voy a la cama, me voy a la cama y se fue a la cama y yo me quedo ahí tomando mate pensando qué le habrá pasado a este chico. Bueno cuando se levante voy a tener que hablar con él. Bien de madre, de madre rigurosa... Bueno, a la media hora se levanta y me dice no, no puedo dormir porque te tengo que contar algo, y se sentó y me dice no se si me vas a creer porque claro, es jorobado, no?, me contó lo que le había pasado. Bueno. está bien le dije yo, si te pasó, te pasó, qué sé yo, vos no te sentís bien. No, bueno después se sentía mejor porque me lo había contado. A la tarde estuvimos en casa con Gabriel y la tía que vinieron. 

¿Después pudo dormir, después de haberlo contado?

 

No, se acostó un rato pero no pudo dormir. No estaba alterado pero estaba como acelerado. Y se dio la casualidad que llegó el padre que tenía que llegar a la mañana temprano y no llegó. Dice que se quedó dormido porque dice qué cosa rara en este mundo, me puse a ver una película, un documental, sabés que Liv Ulman y qué se yo cuántos dicen que son extraterrestres!!!, y yo lo miraba y pensaba ahora cuando te cuente lo que pasó!!!... 


(Toma la palabra el testigo principal) 

Yo fui al lugar donde pasó, a dos cuadras de mi casa. Ahí es donde paraba todas las noches en la heladería. 


¿Cuándo pasó esto había alguien? 


No, la heladería ya había cerrado 


¿Y en el lugar había marcas, huellas, pasto quemado? 


No, si no tocaron nunca el piso. 


Nada (mamá) 


¿Qué te dijeron, qué sentiste? 


Primeramente, primero no entendía nada, qué se yo, es como que estás y no estás ahí entendés. Sabés que estás mirándolo pero no pensás nada, estás tranquilo. Estás mirando vos pero tal vez no estás acá, entendés. Después yo estoy deduciendo después de tanto tiempo lo que me pasa me entendés pero no me acuerdo. Porque me quisieron hacer estudios para hacerme acordar, pero yo siento algo por adentro que me dice que no, que yo me voy a acordar solo de todas las cosas que me pasaron. De a poquito a veces me voy acordando pero no, de que me llevaron estoy seguro pero no me acuerdo. De estar que se yo adentro de algún lado así no me acuerdo de nada me entendés. Porque cuando yo veo documentales, el otro día estaba viendo en Infinito que cuando dicen que lo agarran a uno y lo operan, le sacan los ojos y eso, eso para mi es un verso total, porque apareció el otro día un tipo medio parecido al mío que no se acuerda lo que le pasó a él y no tiene marcas, no le hicieron nada y se siente perfecto el tipo, perfecto se siente y dice que antes se sentía bajoneado y desde que le pasó eso desapareció, en Estados Unidos fue, siete u ocho horas desapareció, el chavón vio un ser y no se acuerda más nada... 


¿Marcas en el cuerpo te aparecieron? 


No, nada, no tengo nada 


¿Quemado por la luz, algún problema en la vista? 

No, nada, nada, al contrario mirá, al contrario, después de sucederme eso estuve dos o tres días bárbaro, con una energía que nunca la vi, bárbaro, bárbaro, dos tres días me duró eso, sentía que tenía una energía positiva, positiva y bien viste. Después normal, normal…


A él lo que más le quedó grabado era la gente saludando y la idea de que van a volver (dice la mamá)

 

¿Hay algún cambio después de esta experiencia en vos? ¿Se puede hablar de un antes y después de esta experiencia o tu vida siguió igual? 


No, si, sigue igual pero tenés un cambio por adentro.


¿De qué tipo? ¿Podrías explicarlo? 

 

Y… es difícil, es difícil porque es de adentro entendés, es de adentro. Le das menos importancia a unas cosas y más importancia a otras cosas. Dejás de lado otras cosas, que antes por ahí era totalmente negativo todo, sentía cosas positivas me entendés. Que siento que existen otros seres que son superiores a nosotros, y son mejores que nosotros y más buenos que nosotros, entendés, eso es lo que siento. Que son mucho… qué sé yo, traen paz porque yo en ese momento estaba en paz. No sentía nada ni tuve miedo para nada, para nada, para nada, para nada, en ningún momento sentí miedo para nada, para nada, una tranquilidad que nunca la tuve, ni en la iglesia ni en ningún lado. Pero es una paz que no sabés quién está al lado tuyo, yo no sabia ni quien estaba al lado mío, no estás en esta dimensión, en ese momento que están pasando las cosas estás en el mismo lugar pero estás en otra dimensión. No sé si me explico, no sé si me explico, estás en otro lado, por ahí pasa uno por arriba tuyo y no te va a ver, no estás ahí, estás en otra dimensión, en otra dimensión estás, porque donde estoy yo está la ruta que va a Miramar y algún coche tiene que pasar y te tienen que ver. Estás siempre en otra dimensión, no estás ahí. 


¿Los vecinos o alguien más vio algo? 


Pero no estás ahí! (afirma casi enojado), no estás en la dimensión terrestre. Estás en otra dimensión. 


En este punto de la entrevista el testigo hace referencia a unas luces avistadas en la estancia La Aurora y se le pregunta.


¿Podés establecer alguna comparación con lo que te ocurrió en Mar del Plata o por el contrario lo definirías aquello como algo religioso y esto como un plato volador, te parece que tiene algo que ver?


Si, para mi si, para mi si.

 

¿Qué características comunes les ves? 

No se qué explicarte pero si, esto tiene que ver no con religioso, si religiosa pero con espiritual.


¿Qué pensás que tuviste ahí frente a vos algo físico, una máquina? 


Si, más vale, eso viene de otras dimensiones, de otros lugares, eso era una nave, era bien una nave. 


¿Qué cosas negativas dejaste? 


Pensamientos que son inútiles, qué se yo. Se te abre la... no se puede explicar, no se puede explicar, se siente nada más, se siente, no se puede explicar, no se puede explicar... 

Si se te aparecen no te van a pedir permiso y no los vas a ver venir de dos cuadras, se te aparecen, al medio segundo están ahí, están ahí.

 

¿En cuanto a la religión cambiaste en algo, en cuánto a rezar, ir a la iglesia...? 


No, eso no tiene nada que ver. 


¿No te preguntaste porqué te tocó pasar eso? 


No, porque si me tuvo que pasar me pasó. Mejor todavía. 


¿Considerás que fue algo bueno? 


Si, por supuesto que sí, por supuesto, por supuesto. 


¿Y por qué bueno? 


Por eso, por lo que te digo, no se puede explicar, se siente nada más, se siente, se siente. Una persona que vio algo con otra persona que vio algo se entienden porque a veces hay códigos, es difícil, es difícil, no te lo puedo explicar hay códigos, se siente no te lo puedo explicar, es así. 


¿Te va a volver a pasar esto, qué sentís vos?

 

Qué? qué? Si, en algún momento les va a pasar a todos, a todos les va a pasar, vas a ver, con el tiempo les va a pasar a todos. 


¿El otro chico vio a la gente saludando y la nave? 


Si, si vio, no sé si vio, él estaba asustado, me decía te llevaron, estaba todo tapado. 


¿Te acordaste de algo de ese momento que te llevaron? 

No, de eso no me acordé nada, nada. Es algo que siento adentro que algún día me voy a acordar, es algo que lo tengo que descifrar yo. 


¿Y el chico que estaba con vos estuvo las cinco horas esperándote? 


Y no sé, estaba ahí y se sorprendió también al ver la hora. Lo que yo decía es que los dos, estamos en el lugar pero no en la dimensión terrestre, estábamos en otra dimensión de eso estoy seguro, muy seguro... 


¿Volviste a ese lugar? 


Si, si tengo la casa allá en Mar del Plata. 


¿Te da miedo pasar por ahí? 


Miedo, no, no, justamente el miedo es lo que tenés que perder primero. Y nunca me sentí tan bien como me sentí en ese momento, nunca, nunca, tranquilo en paz.. 


La mamá hace referencia a un momento que Leonardo no nos comentó en el que él le hablaba al "Tio Cosa". 


Si fue al principio eso, al muñeco yo le empecé a hablar. 


Volvamos al principio, Gabriel ve la luz y vos le decís que no la mirara más, ¿por qué le decís eso? 


No sé no me dio miedo pero él estaba enloquecido con esa luz y la miraba y le dije dejá de mirarla. Y terminé de decir eso y se vino la luz... Y entonces al coso ese yo le hablaba le decía me llamo Leonardo y un par de cosas más le decía. 


¿Qué le contabas? 


No me acuerdo, cosas mías, donde vivía...y se quedó mirándome, se acercaba a mi, se me quedó mirando a mi y ahí fue cuando ya no me acordé más 


¿Sentiste que el ser te transmitía algo? 


Y seguramente habré estado hablando, seguro, lo curioso es que cuando yo le empecé a hablar el bicho estaba al lado de mi amigo y ahí se vino para mi lado. 


Fin de la entrevista. 


Comentarios

Con respecto a este caso el investigador Miguel Angel Gómez Pombo elaboró las siguientes reflexiones: 

Nunca lo vio salir de la nave, primero el ser, luego la nave. Parece una función de cine, un cine que está fuera de la realidad. Humo de colores y el ser aparece, humo y el ser desaparece. 

Nunca tuvo miedo, estaba completamente tranquilo y sin embargo frente a sí tenía un ser completamente brillante, de color marrón, deforme y peludo. 

El testigo dice haber perdido unas cinco horas de las cuáles no guarda recuerdo alguno y que para él fueron sólo diez minutos. 

En la supuesta nave se veían siluetas humanas, sólo siluetas negras, millones según señala admirado, con brazos, muchos brazos destacando las extremidades superiores frente a su falta en el supuesto robot. 

El testigo cree que no le dejan recordar todo, que solo le permiten acordarse de una parte de lo sucedido. De sus recuerdos, lo que más parece impactarle son esos "millones" de seres saludándolo desde las ventanillas. Desgraciadamente no se ha podido dar con el otro testigo, del cual Fuster no recuerda su apellido, desconociendo por completo su lugar actual de residencia, pudiendo tan solo decir que se encontraría en la Ciudad de Bariloche en la Patagonia Argentina. Sería interesante indagarlo en cuanto a los motivos que lo llevaron a repetir "te llevaron, te llevaron". Resulta asimismo sumamente llamativo la diametralmente opuesta reacción de este último, quien presa del pánico “como hipnotizado” se cubría la cabeza con la campera hasta que el mismo Fuster debió quitársela diciéndole “se fueron".

El tamaño de la nave, es otro punto de interés. Cuando se le pregunta por sus dimensiones manifiesta que “... no sé, no tenía fin, que se yo, terminaba en algún lugar pero no sé dónde terminaba..." dando la impresión de que los límites no existían o estaban tan alejados que no podían ser vistos, como si se tratase de algo que llenaba el espacio, algo que tal vez ocupaba el vacío de ese cielo nocturno, tal vez el inconsciente manifestándose y haciéndose consciente, quizás diría Jung. 

Sería interesante contar con una opinión médica acerca de los síntomas que presentaba Fuster al llegar a su casa. Un fuerte dolor de estómago, vómitos y esa sustancia extraña "...unos cositos, unos hilitos largos así y negros..." "...unas cositas negras, muchas cositas negras como hilitos...", en dichos de su madre que esperó despierta el regreso de su hijo. Recuerda también que su hijo no estaba “alterado", sino que simplemente se encontraba “acelerado". También cabe recordar al respecto que durante dos o tres días se sintió con una energía fuera de lo común. 

Cabe destacar la producción de un cambio a nivel espiritual, sensación que el testigo no puede explicar pero que sin embargo percibe. Cree conocer la existencia de unos seres que serían superiores a nosotros, más buenos, más inteligentes… que traen paz, una paz como la que nunca tuvo, con lo cual estamos en presencia de una situación sospechosamente similar a las experiencias cercanas a la muerte de las que tanto se ha teorizado últimamente. El testigo refiere la experiencia como algo bueno, aclarando enseguida que a todos nos va a pasar lo mismo tarde o temprano. Podría uno arriesgarse a pensar que con ello hace referencia a la muerte que sin duda tarde o temprano a todos nos va a llegar. Suena ello a una experiencia de iniciación, a una preparación, muerte a una situación anterior y nacimiento a una nueva forma de ver el mundo, el viejo rito de iniciación. 

Siente que hay algo más que recordará sólo cuando sea el momento, de a poquito, a veces (señala), está seguro que lo llevaron aunque no tiene recuerdo alguno al respecto, salvo los dichos de su ocasional compañero de aventuras.


Otras reflexiones sobre este caso: 

por Mariela Verónica De Tomaso 


Está claro que Fuster antepone la felicidad del contacto a la felicidad que suponemos debería darle tener una hermosa familia (valores sagrados para algunos de nosotros simples mortales ¿inconscientes?), nos dice y nos repite que no podemos comprender lo que siente (varios testigos coinciden en esto) no pueden transmitirnos eso que nosotros buscamos entender (sí, está claro que lo buscamos) porque es inexplicable y nos intriga más aún y seguimos tras esa verdad esencial. 

Creo que el testigo encuentra en el contacto una manera de trascender en la vida y de salir de su rutinario lugar insignificante, y no digo nada nuevo con esto. Esa sensación tan especial de orgullo, ese mimo al ego que sentimos cuando nos "eligen" o nos "halagan" o nos "reconocen" deberíamos trasladarlo aquí a un plano MAYOR, es decir, son ELEGIDOS por algo superior a cualquiera de sus vecinos humanos, elegidos por "ELLOS" o "EL". Seguramente quedaremos limitados a ese algo llamado DIOS o esos ELLOS llamados Ets o Hermanos Mayores, los eligen para que sean testigos y esa sensación, esa emoción, ese vértigo generado es inagotable, podríamos compararlo con un simple mortal que investiga OVNIs (como nosotros) y que de pronto tiembla de emoción ante una catarata de coincidencias que lo llevan a encontrar casi milagrosamente un testigo buscado por años. 

¿Podremos algún día comprender esa relación testigo-ovni? 

¿Queremos o necesitamos el contacto nosotros?

¿Lo querían ellos?

¿Lo buscaban?

¿Lo necesitaban?


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