lunes, 11 de mayo de 2026

LOS MONITOS DE MEOQUI

 LOS MONITOS DE MEOQUI

Chihuahua, México. 27 de Octubre de 1987


Se reportó la aparición de pequeños seres humanoides de 30 a 35 cm con piel blanca, que luego de verse una fuerte luminosidad surgieron de la tierra tras una lluvia, jugando con niños en el Barrio Nuevo por varios días. Mario Cosme, uno de los testigos principales del caso, fue quien describió cómo, días antes del incidente, vio luces extrañas cerca de unas zanjas y acequias del área. El caso cobró notoriedad nacional e internacional tras reportarse que una de estas criaturas quemó a un niño con una sustancia desconocida. Los niños testigos describieron a estos seres con características similares a humanos, con patas de rana, ojos saltones, movimientos rápidos, piel blanca y con una luz roja en el pecho, hablaban perfectamente el español con un sonido que hoy llamaríamos estéreo. Jugaron en el patio de la casa de uno de los testigos durante días.  La convivencia con los niños finalizó cuando uno de ellos arrojó agua a los seres, provocando que uno de los monitos pareciera ahogarse, mordiendo en respuesta al chico, causándole una quemadura peculiar en el brazo, la cual, según un médico, no correspondía a sustancias conocidas. Los 5 seres dieron sus nombres a los niños, que resultaron ser Pancho, Hugo, Gaspar, Edgar y Crispín. "No nos tengan miedo", les habrían dicho, "nada les va a pasar". Los niños dijeron que sus contactos extraterrestres pretendían estudiar la Tierra y las costumbres de sus habitantes. "Los niños de esa raza no caminan, vuelan y se mueven con facilidad", dijeron. Tienen además la capacidad de aparecer y desaparecer a voluntad y de opacarse con la luz de las lámparas. El suceso atrajo a medios de comunicación y expertos en estos fenómenos paranormales, convirtiéndose en una leyenda urbana arraigada en la cultura popular de Chihuahua. Luego de producirse nuevamente una gran luminosidad, las pequeñas criaturas parecieron haberse ido del lugar. Aunque la intensidad de los reportes disminuyó, uno de los testigos en el años 2007 mencionó la existencia de avistamientos persistentes a lo largo del tiempo. Hoy en día, la historia es parte del patrimonio inmaterial de la región, narrada como un encuentro cercano.


PASEO DE LOS MARCIANOS - CAPILLA DEL MONTE - CÓRDOBA - ARGENTINA


CASO HARARE, ZIMBABUE

CASO HARARE, ZIMBABUE

16 de septiembre de 1994


Esa mañana a la hora del recreo en el parque de la Escuela Ariel, en una región agrícola a unos veinte kilómetros de Harare, 62 chicos de entre seis y doce años vieron tres bolas plateadas en el cielo que desaparecieron de golpe con un destello de luz y volvieron a aparecer en otro sector. Después de hacerlo dos o tres veces, descendieron y una de ellas “aterrizó” en un sector del parque donde el pasto era corto y había algunos árboles. Los chicos estaban solos en el parque porque los docentes estaban realizando una reunión dentro de la escuela, de modo que fueron los únicos testigos. Algunos corrieron asustados, pero otros se quedaron observando el objeto brillante que había aterrizado y llegaron a ver entre uno y siete seres vestidos de negro como si fueran buzos, de un metro de altura con una cabeza grande, cuello muy delgado y ojos oscuros muy grandes con forma de pelota de rugby. Los chicos recibieron mensajes “telepáticos”. El extraterrestre les “dijo” que había que cuidar el planeta y que la tecnología era un peligro. Luego, los seres volvieron a subir a la nave, que volvió a elevarse, brillante, y desapareció. Los niños negros identificaron a los seres como ‘Tokoloshies’ o come-niños” de las tradiciones africanas, por los que tuvieron mucho miedo. El caso fue investigado en un primer momento por la periodista Cynthia Hind. A raíz de la gran difusión del caso por la prensa y la televisión, llegó a conocimiento del conocido investigador estadounidense John Mack, quien viajó al lugar y entrevistó a la mayoría de los niños llegando a la convicción de la absoluta veracidad de los relatos. Hoy, el caso de la escuela de Zimbabue es considerado como el contacto con supuestos extraterrestres con mayor presencia de personas de toda la historia. Y la mayoría de ellas -aquellos niños que hoy son adultos- siguen convencidos de lo que vieron y experimentaron la mañana del 16 de septiembre de 1994.


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CASO IMJÄRVI, HEINOLA, FINLANDIA

 CASO IMJÄRVI, HEINOLA, FINLANDIA

7 de enero de 1970


Eran las 16.45 en pleno invierno con 15 grados bajo cero de temperatura. Aarno Heinonen y Esko Viljo esquiaban en el sur de Finlandia, en los bosques de Imjarvi, en Heinola. Estaba a punto de oscurecer, ya con el cielo anaranjado del crepúsculo se veían las primeras estrellas. Estaba despejado y sin nubes. Llegados a un claro del bosque y dispuestos a descansar, oyeron un leve zumbido que iba aumentando, al  tiempo que observaron un objeto cubierto de una niebla roja y gris que se les acercaba, hasta prácticamente descender junto a ellos. La nave era redonda, con forma de disco, metálica, con tres esferas o protuberancias que surgían de su parte inferior. Quedó flotando a 3,5 metros del suelo y muy cerca de los testigos. De la parte inferior surgió un rayo de luz intenso que proyectó un círculo en el suelo. Heinonen siente como si lo tiran hacia atrás en el preciso momento que en el rayo de luz y dentro del círculo aparece un extraño ser de aspecto humanoide de un metro de estatura, con una caja negra en sus manos, de la cual por el orificio frontal, surgía un rayo de luz amarillo. La criatura tenía un traje verde, con guantes blancos hasta los codos y botas de un verde más oscuro. Viljo relató que el cuerpo de la criatura era como de un niño, delgado y su nariz era curvada y prominente, como una trompa o un pico y llevaba un casco cónico en la cabeza que brillaba como metal. El ser giró la caja negra que tenía entre sus garras apuntándola hacia Heinonen. Una niebla rojo grisácea nuevamente apareció de la nada y grandes chispas comenzaron a volar sobre la nieve iluminada, muchas de ellas lo golpearían sin causarle dolor. Ambos testigos estaban paralizados o entumecidos, al punto que Aarno no podía sostenerse en pie sin la ayuda de su amigo. Luego de unos instantes el ser desapareció, el rayo de luz se apagó y la nave tomó altura. Con dificultad volvieron al pueblo. A partir de ese momento orinaron durante días color café y tuvieron secuelas que duraron muchos años.


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LOS MONITOS DE MEOQUI

  LOS MONITOS DE MEOQUI Chihuahua, México. 27 de Octubre de 1987 Se reportó la aparición de pequeños seres humanoides de 30 a 35 cm con piel...