viernes, 24 de julio de 2020

CASO SAN ANTONIO DE ARECO

San Antonio de Areco – Buenos Aires (1975): Aparición de dos seres.

 

Investigación del Proyecto CATENT.

Buenos Aires – Argentina

catent2002@gmail.com

Lugar: San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires

Fecha: Invierno de 1975

Testigos: Daniel Pignalberi y Eduardo Ramos

Edad: 20 y 16 años respectivamente

La investigación

Corrían los difíciles días de la enfermedad de nuestro amigo Héctor Antonio Picco este pasado invierno [2002], quien el día de hoy se encuentra totalmente recuperado; haciendo lo que más le gusta, su trabajo y tratando de obtener algo de dinero para su diario sustento. Este gran investigador, organizó una seguidilla de conferencias en su domicilio particular. A una de ellas concurrió un señor junto con su hijo y unos amigos. Daniel se había enterado de este evento por el Sr. Horacio Fadel. Allí nos manifestó que había sido testigo de un no tan inusual evento (como vamos viendo) que involucraba la presencia de extrañas entidades humanoides. Allí intercambiamos nuestros e-mails y quedamos en encontrarnos. En la primer charla nos comentó de la existencia de otro testigo del mismo hecho, su primo Eduardo Ramos con quien nos encontramos días después. El fruto de estos encuentros es el informe que aquí transcribimos.

Trascripción de la entrevista realizada a Daniel Pignalberi

Entrevista realizada por los investigadores Mariela Verónica De Tomaso y Miguel Ángel Gómez Pombo, integrantes del Proyecto CATENT, el día miércoles 24 de julio de 2002:

Comenzamos la conversación hablando respecto a que el común de la gente toma estos temas como poco serios y Daniel nos dice que teme que no le crean.

Vivió junto a su familia una experiencia de avistamiento de un OVNI en Mar del Plata cuando él tenía 15 años. Actualmente nos dice que tiene 48 años.

- Lo que me impactó realmente en mi vida y realmente me intrigó y me da por leer cosas sobre este tema me pasó cuando tenía 22 años, seguro 22 porque a los 23 me casé. En aquella época, a esa edad se iba mucho de campamento, de mochileros, éramos medio de grupo (engañoso) porque tomábamos un colectivo con la mochila y nos bajábamos en una ruta y caminábamos. Siempre íbamos al mismo lugar, íbamos a otros lados pero en general a este lado, era en el Km. 110 de la Ruta 9, justo ahí pasa un brazo del Río Paraná que se llama Río Areco, es un riacho que si tirás una piedra llegás al otro lado.

Nosotros bajábamos en la ruta y caminábamos en diagonal hasta dar con un punto, era mucho caminar, éramos jóvenes y podíamos hacerlo.

- ¿Cuánto tiempo caminaban?

- Y hasta adentro era una hora y monedas (algo más). No sé si una hora y veinte o treinta minutos. Calculá que llevábamos peso y eso te hace lento, tenés que ir cruzando alambrados, lo que pasa que 15 metros a la vera del río es terreno municipal y la gente del campo no te puede decir nada. Nosotros acampábamos ahí, dentro de los 15 metros. Fuimos montones de veces y después de estos sucesos seguimos yendo ahí. Una noche habíamos ido con mi primo Eduardo Antonio Ramos, menor que yo 4 años, tendría 18 en esa fecha. Te aclaro que en el lugar es todo llano, vos mirás y son campos llanos, sin lomas ni cuchillas, hay pocos árboles y en el lugar donde nosotros acampábamos, había cinco o seis árboles. Entre ellos metíamos la carpa para tener sombra. Esa noche armamos la carpa, yo soy muy hincha, armamos los palitos del fueguito y que se yo, y nos alejamos de la carpa para ir a pescar, serían las 22 hs., la fecha no te sé decir.

- ¿Era verano?

- No, seguro que no. Porque en el verano había muchos bichos, ¡unos tábanos y langostitas!... Íbamos en otoño o en primavera. Bueno, fuimos a pescar, noche cerrada, nada, no había nada de luz, teníamos dos linternas, una cada uno, de las tipo buscahuellas de cinco y seis pilas o elementos. Nosotros las usábamos lo necesario. Nos alejamos, teníamos el farolito, pero no me acuerdo si lo llevamos. La cosa es que habíamos ido a pescar y a eso de las 22 hs. nos dio hambre. Nos pusimos a caminar, ya habíamos dejado el fuego hecho en la carpa y con la noche cerrada... y teníamos el fueguito, ¡bruto fueguito!, porque teníamos un agujero que siempre dejábamos hecho donde metíamos los palos y daba una luz bárbara. A campo abierto con una luz así... volvimos caminando sin prender las linternas, nos guiábamos por esa luz del fuego y cuando estábamos llegando a la carpa, faltarían unos 80, 70 ó 60 metros, una cosa así, yo veo dos personas, dos tipos, dos hombres, uno estaba parado al costado del fuego y el otro estaba a la izquierda de este otro en cuclillas y para mí lo que hacía era mover el fuego. Porque yo veía que movía el fuego, se movía. Lo primero que se me ocurre... nos paramos en seco y yo le dije: "Nos afanan", lo dijimos los dos prácticamente, "Nos están robando". Dos tipos en el medio de la noche, en la oscuridad y ahí nos pusimos a trotar con las linternas apagadas, dejamos todo en el suelo y nos pusimos a trotar para llegar más cerca... y cuando estábamos a unos metros, agarra mi primo y prende la linterna... y cuando los alumbra así yo le pego el manotazo (a la linterna), no me preguntes por qué, es como que yo los queria sorprender. Cuando le bajo la linterna, desaparecen... te lo digo como que esto está (señala algo sobre la mesa y luego lo tapa) y después no está, bueno, así como te lo digo desaparece. Ahora claro, yo en ese momento cuando estas personas desaparecen, bueno... vos decís desaparecen, pero en ese momento no lo interpretás al momento cómo desaparecen, no estás preparado, en el momento le buscás la explicación a lo que nos estaba pasando, no es que conversamos sobre que desaparecieron: "¡Dónde carajo se metieron! ¿Qué es lo que nos perdimos que no están?" Entonces prendimos las linternas y buscamos arriba de los cinco árboles, en el río a ver si se habían metido en un bote, atrás de la carpa, alumbrábamos hacia el campo abierto con esas linternas. ¡Los tipos habían desaparecido en la cara nuestra!

Claro, a todo esto caímos en la realidad, estos tipos desaparecieron o estas personas... "Vos viste lo que vi yo" le pregunté a mi primo, yo había visto eso. Hoy en día él me carga porque yo dos por tres cuando nos cruzamos o vemos algunas veces por año, le saco este tema y le digo "Yo sé lo que yo vi, ¿pero vos?"

A mi me quedaba la duda de si yo aluciné y mi primo me estaba cargando, porque vos sabés vos, pero no estás adentro de la otra persona. Bueno, lo cierto es que nos pegamos tal cagazo, estábamos en medio de la nada ahí... nos pegamos tal susto que nos subimos arriba de un árbol y pasamos la noche allí. No es que había dos personas, lo que pasa es que hay algo que yo no te cuento, estos dos tipos, después claro me di cuenta a medida que nos fuimos acercando, eran raros, tipos raros porque estaban todo vestidos de blanco, íntegramente de blanco con overoles blancos, como todo entero de blanco, todo de blanco, tenían como si fuese un cinturón ancho, negro u oscuro se veía en la noche y lo que yo le llegué a ver es que tenían el pelo bien tirante hacia atrás, mucho pelo pero bien tirante para atrás, como peinado con gomina, los dos igualitos. Todavía en ese momento yo les llegué a ver un movimiento como que hicieron esto (gesto de darse vuelta, un medio giro, como notando la presencia de los testigos) pero no les llegué a ver la cara porque mi primo prende la linterna, capaz que si no la prende puedo ver, no sé qué hubiese pasado después... Hay gente, estudiosos en el tema, que me dicen que no, que "...después de eso pasaron cosas, lo que pasa que vos no te acordás..." me dicen, qué sé yo, yo te digo lo que me acuerdo. Y bueno, fue tal la impresión que nos quedamos arriba del árbol y hasta orinamos desde allí arriba ya que no nos animamos a bajar.

A la mañana con las primeras luces nos fuimos y dejamos, me acuerdo que teníamos un equipo de campamento muy caro en ese entonces... y muchas cosas dejamos abandonadas de la desesperación que teníamos, del susto. Lo que pasa que vos no estás preparado para... vos a lo mejor sí, vos escuchaste tantas cosas seguramente (refiriéndose a los entrevistadores) que te contaron, que ya tu cabeza está preparada, pero suponete que nunca hubieses estado en el tema o te llevo al los setenta, donde no existía la película ET ni los efectos de Hollywood que se usan ahora y de repente te monto en esta situación, es muy duro, muy fuerte, bancarse una cosa así, más una situación como la de nosotros en medio de la nada.

- ¿No se animaron a la noche a desarmar todo para irse de allí?

- ¡Animarme con la oscuridad, ni ahí! Después otra cosa, tipos vestidos de blanco, ¡eran lamparitas en la noche! Vos alumbrás así, noche cerrada y los ves. ¡Qué terrible! Viste cuando a la noche en el auto en la ruta, alumbrás esos pilotes... imaginate dos tipos de blanco, no se nos pudieron haber escapado en fracciones de segundos de la vista, los tipos nos desaparecieron acá. ¿Y qué fue?

- ¿Durante el resto de la noche notaron algo raro?

- No. Pero lo que nosotros vimos, pero yo mucho no lo comenté nunca porque y ahora te voy a explicar por qué no lo comenté nunca. Yo creo que alguna vez vos lo escuchaste a Eduardo (en diálogo con su esposa presente, haciendo referencia a su primo), volvimos ahí, al mismo lugar una noche no muy lejana de esos sucesos, arriba en el cielo había tres luces que se movían, pero eran tres luces allá bien lejos... y yo veía que se movían pero decía no será un efecto óptico al montar la vista en una lucecita, parecía que se movían las tres luces, pero te queda la duda. Mirá yo te conté estas dos cosas y te digo, en mi interior si vos me ponés un detector de mentiras siempre tengo la duda si fueron verdad o no, porque sabés lo que pasa... yo te puedo decir lo que yo vi, pero no te puedo decir lo que los demás vieron.

- ¿Por qué desconfiás de lo que viste vos?

- No, en este caso éramos dos nada más, en el primero éramos muchos. Yo no tengo dudas de que era un plato volador pero años después me pregunté según dicen detractores (del tema ovni) pueden confundirse con efectos gaseosos en el cielo.

- ¿Y en el segundo?

- No, en el segundo no. Te aclaro que esa noche, es importante, no estábamos ni tomados, nunca me gustó te lo puede decir acá (refiriéndose a su esposa), aquí hay agua, nunca fui de tomar, nunca fui de fumar, nunca fui... me entendés. Eramos dos pibes que estábamos muriéndonos de la risa, pescando, no estábamos hablando de brujas ni de historias de miedo, ese día no. Es más, ese día nos habíamos reído mucho porque estábamos pescando.

Bueno eso fue en general lo que a mí me pasó, fue muy nítido.

- La primera vez que los viste, cuando venían por el río ¿a qué distancia estaban?

- Yo calculo que menos de una cuadra.

- ¿Quién se dio cuenta?

- No, fuimos los dos juntos, porque los dos nos manoteamos así, al mismo momento. El venía a mi izquierda, me acuerdo patente y nos manoteamos como avisándonos. Nos roban, che, dos tipos nos roban.

- ¿En ese primer momento qué vieron?

- Y ahí dejamos las cañas en el suelo y nos pusimos a trotar.

- ¿Para acercarse?

- Claro. No correr, trotar con las linternas apagadas, como nosotros conocíamos el terreno, de hecho en ese momento caminábamos al otro lado del alambrado. Es un alambrado municipal bajito, lo cruzás sin treparte. Veníamos trotando a menos de una cuadra, no sé cuánto más nos acercamos trotando, calculo unos 60 metros quizá menos, yo los veía bien.

- ¿Cómo los veías, la luz que había era la del fuego?

- Fuego, noche cerrada, hacé la prueba, es como prender un reflector tremendo.

- ¿Y de qué color, los veías del color del fuego?

- No, yo lo que recuerdo es verlos color como una persona. Calculá dos cosas, el impacto que sufrí en ese momento, seguramente hay mil detalles que me olvidé, mil detalles que mi cerebro no registró o mil detalles que yo mismo pude cambiar a través del tiempo. Yo traté, pero se te puede mezclar.

- ¿Tenían un cinturón?

- Sí, tenían un cinturón negro ancho, zapatos oscuros.

- ¿Le veías los zapatos?

- Sí, porque como estaban en cuclillas se le veían, les llegué a ver los zapatos de eso me acuerdo.

- ¿Los dos estaban en cuclillas?

- No, uno estaba parado así (haciendo el gesto de pararse) de perfil, mirando el fuego. Y el otro estaba así (se agacha). Yo veía que movía y que el fuego se movía como cuando hacés asado.

- ¿El color del pelo?

- El color me pareció oscuro, me llamó la atención, imagínate dos personas que te cruzás en el medio del campo, esperás ver a "Don Zoilo" (clásico nombre gauchesco) que viene con su bombacha de gaucho, ahí cerca, a dos kilómetros, hay un tambo de gente que yo conocía por el hecho de ser vecino de mi papá. Lo que me llamó la atención, dos tipos en el medio del campo vestidos así te llama la atención.

- ¿Ruidos extraños?

- Nada. Todo lo que pasó no hubo ni viento, zumbido raro, nada que nos avisara lo que iba a pasar.

- ¿No les llamó la atención nada más?

- Nada. Todo normal. No vi luces en el cielo, ni sentí gustos raros, ni olores raros. Fue así, llama la atención encontrarte con una cosa como que ahora estamos viendo este florero (lo saca de la mesa) y de repente no está más. En el momento cuando esto desaparece, vos no decís ¡uy despareció! Tardás un tiempo... había un florero... se habrá corrido... no, desapareció. Más que no hace ruido, ahora está... ahora no está. Y no es que al desaparecer se produce un relámpago o se diluye transparentándose como cuando se hacía la teletransportación de Viaje a las Estrellas. No, está y ahora no está. No reaccionás en el momento y es más, a lo mejor ahora en esta época, me pasa algo así, ya con lo que me pasó, con lo que ya consumí, daría cualquier cosa porque me volviera a pasar, pagaría lo que no tengo para volver a vivir una cosa así. Porque ahora pienso que mi cabeza está más preparada y nunca me volvió a pasar nada, entendés...

- Y en el momento en que desaparecen ¿qué pasa con ustedes, lo hablan?

- No, no... en el momento fue "cómo que no están, dónde se metieron, pero no había dos tipos, dónde están. Andá atrás de la carpa, alumbrá arriba". En el silencio de la noche si un tipo se mete en el riacho con un bote hace ruido con las maderas, de vez en cuando vimos gente en bote allí, pero tiene muy poca profundidad. Por ahí en medio del río el agua te llega hasta los talones o a un costadito te tapa el agua. Debo tener fotos del lugar (le pide al hijo que nos busque fotos y nos muestre).

- ¿Cuándo prenden la luz, qué ven?

- Cuando nosotros prendemos la luz es cuando yo tengo el pequeño recuerdo como que veo que hacen esto (gesto de girar la cabeza hacia donde estaban ellos) y en el momento yo le pego el manotazo a la linterna de mi primo. No se por qué lo hice, mi intención era como de sorprenderlos, pero en realidad no estaban haciendo nada si era gente que estaba ahí, pero no sé, era cuestión...

- ¿Ustedes pensaron que eran ladrones?

- Sabés que pasa, nosotros teníamos un equipo muy caro, cañas de pescar que salían una fortuna.

- ¿Qué pescaban ahí?

- Basura, bagres... era para divertirnos, era la aventura de ir a pasar la noche, hacíamos asados, sentirse unos días en la naturaleza.

- ¿Cuántos días se pasaban?

- No, normalmente íbamos el fin de semana, salíamos un viernes y volvíamos un domingo a la noche. Los fines de semana largos íbamos cuatro días.

- ¿Podríamos hablar con tu primo?

- Sí, lo llamé y le dije si les podía pasar el teléfonos de ustedes.

- (Se interrumpe la charla mientras mirábamos las fotos del lugar) ¿Y qué pensaste qué fue, lo relacionaste con algo?

- (Se distrae mirando las fotos) ¿Qué me preguntaste? ¿Qué es? Y yo mirá tengo una idea de que las dos cosas que me pasaron no son de este mundo y te voy a explicar por qué. La primer cosa por la que yo me guío, mucha gente o cosas que yo he pensado me dicen que existen ovnis terrestres, de lo cual no tengo dudas que debe de haber platos voladores terrestres. Pero en particular, yo lo que digo que esta cosa que salió de debajo del agua en la época que pasó y la forma de volar que tenía... yo creo que no hay. Pensé que a lo mejor hay ovnis terrestres pero que no deben estar en la tecnología para llegar a este tipo de movimientos de vuelo... (Sigue hablando en relación al ovni que vio en la ciudad de Mar del Plata. Con respecto al segundo caso, el que aquí nos ocupa, sigue diciendo) Pienso también que puede ser algo que no es de acá... (Se distrae nuevamente mirando las fotos y comentándonos alguna de ellas) ...en el año 1975 tenía 22 años...

- ¿Después del miedo que les dio volvieron al mismo lugar?

- Sí, sí... al mismo lugar... pero no tranquilos...

- Pero se animaban... (Sigue con las fotos)

- Somos hermanos más que primos. El no sabés, vos te ponés a hablar y si suelta la lengua hablando de mí, cualquier cosa que hago yo, yo soy la persona más inteligente del mundo para él, era el más lindo, el más fachero, el de las mejores novias... Si toco la guitarra, yo soy Paco De Lucía, él toca muy bien pero él es Cafrune. Y él siempre me dice "sabés lo que yo te quiero Daniel, sabés lo que sos para mí". Me adora, viste, es el primo, el hermano grande. Aparte yo siempre pese a que era mayor que él, le daba un lugar importante en mi vida.

- ¿Vos a la luz del fuego la veías blanca la ropa?

- Sí.

- ¿Es normal eso, o se tendría que ver...?

- No te puedo decir si es normal. Te digo que la recuerdo blanca, la luz es luz.

- Cuando apagás la linterna ¿qué pasó en ese momento? ¿Ya no estaban? (Nuevamente se distrae con las fotos que mira su hijo sentado a su lado) En el momento ese en que él prende la linterna, ¿en ese segundo desaparecen?

- Yo diría menos de un segundo. Nada. Ahora están y ahora no están. Así.

- ¿Huellas o pisadas?

- Es que no busqué, no buscamos. La respuesta que nosotros buscábamos... ¿dónde carajo se metieron? Estaba la carpa y uno lo primero que yo me acuerdo, que lo dejé a él o él a mí, no me acuerdo cuál de los dos, pegó la vuelta a la carpa, ¿y dónde carajo se van a ir? Buscábamos arriba de lo árboles, en el río, estos tipos nos desaparecieron en la cara, esa es la respuesta. Lo que pasa que vos en el momento no lo podés aceptar porque tu cerebro no está preparado. Vos estás preparado para un montón de cosas, ver un avión, pero suponete que en un segundo me viste transparente. Vos en el momento no vas a reaccionar diciendo te vi transparente, le vas a tratar de buscar una explicación. Más te digo, hoy vemos muchas películas con mucha información, pero en aquél entonces yo creo que no existía ¿cómo se llamaba esa serie del que buscaba extraterrestres...?

- Los Invasores.

- No sé si existía...

- Sí, sí. Vos decías que "como te cambia esto". ¿Qué te cambió?

- Sí, te cambia toda la cabeza, imaginate que a mí lo que más me cambió es que a partir de ahí, me puse a... pese a que yo tengo o tenía... yo cambié en ese aspecto, formación religiosa. Fui a colegio de curas y de monjas y tenía metido en la cabeza un montón de cosas que te mete la Iglesia, que te enseñan en el catecismo. Entonces a partir de ese momento yo cambié, empecé a ver las cosas un poco más... en vez de allá... lo empezás a ver desde acá. Es como que empezás a ver el mundo hoy parado acá, no arriba, el otro lado. Lo ves desde otra óptica.

- ¿Cómo qué?

- No, que vos te dás cuenta, yo pienso que no estoy solo, que no estamos solos, pienso que puede haber montones de cosas, no se si somos espirituales o si seremos... Empecé a pensar que a lo mejor somos personas o seres que estamos siendo manejados u observados. O cuando yo tenía la estructura de que nosotros, Adán y Eva... y vino Dios y separó el agua de la tierra... y sacó las tinieblas... Tenía esa idea. Años después, igual yo ya no creía en esto de Adán y Eva, creo que fue un verso para los pueblos ignorantes como los hebreos que vos no les podías hablar de la teoría de Darwin, tenías que contarle algo lindo para que fueran de la religión que vos querías. Claro, es un poco parte del marketing de vender la religión. Y bueno, eso me cambió, me cambió. También me angustio por momentos.

- ¿Por qué?

- Me angustia en el sentido de que yo todas esas cosas no las puedo resolver ¿te dás cuenta? Vos no las podés resolver, salvo yo el otro día cuando estaba hablando Picco (se refiere al día que presenció una de las conferencias dadas por el investigador Héctor Antonio Picco) en un momento dijo: "Yo estaba hablando con un ser y me desapareció delante de mío". Eso me encanta.

Vos sabés lo que es eso.

La otra vez también escuché en Infinito (canal de TV especializado en temas misteriosos) gente que hablaba de cosas parecidas. Entonces eso me tranquiliza, pero no me define nada, no me soluciona nada. Muchos me decían, esto se va a aclarar, va a pasar el año 2000, van a bajar los ETs y van a decir "Acá estamos, estos somos". Y pasó el 2000, el 2001, el 2002 y acá seguimos en la nada, ni siquiera se terminó el mundo como decían muchos.

- ¿Qué estaban haciendo ahí estos seres? ¿Tenés alguna teoría? ¿Estaban porque estaban ustedes? ¿Qué impresión te dio?

- Mi impresión fue que nos iban a robar, esa fue mi primera impresión.

- ¿Y cuando viste que desaparecieron qué pensaste?

- No, lo que yo pienso si me decís cómo juego con mi fantasía, bueno, la que me gusta pensar es que esos tipos debieron ser bajados de algún lado o mandados de algún lado y estaban investigando algo referente al sitio donde estábamos nosotros y que se sintieron sorprendidos y fueron sacados inmediatamente de la escena. Esa es la idea mía. Yo prefiero pensar que eran ETs antes de pensar que eran fantasmas, me da menos miedo.

- Es interesante...

- Sí, sí, yo pienso en lidiar con la idea de la espiritualidad me resulta más difícil que la idea de los ETs, será que como vi ese aparato formidable (a los 15 años de edad en la ciudad de Mar del Plata)...

- ¿Vos te interesaste en estos temas a partir de ahí o desde antes?

- No antes lo leía como una cosa más. Se hablaba cuando yo era chico, pero no tenía una opinión definida. No recuerdo, la primera vez yo tenía 15 años, a partir de ahí sí, empecé a ponerme en la piel de la gente que decía en la TV cosas parecidas. Yo escucho y digo, estos tipos están diciendo la verdad, al margen de que sea verdad, los tipos vivieron eso y algunos se le burlan...

(La charla sigue de modo informal y nos comenta que le da miedo lo sucedido, aunque sin embargo quisiera verlos otra vez, que los vea su hijo con gente a su lado, para que no sea triste o dramático. Son más fuertes las ganas que tiene de volver a verlos, que el miedo. Y le preguntamos:)

- ¿Por curiosidad?

- Para recopilar información y certificar en mí lo que viví, lo que pienso y lo que viví. Sería la confirmación de mi vida. Lo charlo con Eduardo (primo y testigo) y le digo "¿Te acordás?" a lo que me responde "Claro que pasó". Para mí es importante, me cambió mucho. No estamos solos, creo en Dios, pero no sé si hay Dios o son los extraterrestres.

Fin de la entrevista.

El lugar de los hechos.

La entrevista fue realizada en la casa de Daniel Pignalberi a quien entrevistáramos en días anteriores. Daniel, esperaba especialmente este momento porque según nos manifestó nunca había escuchado el relato de la experiencia de boca de su primo. Estaban presentes también la señora de Daniel y sus dos hijos.


Entrevista realizada por los investigadores Mariela Veronica De Tomaso y Miguel Angel Gomez Pombo, integrantes del Proyecto CATENT:


Transcripción de la entrevista realizada a: Eduardo Ramos


– Lo que pasa es que yo lo tengo ahi, lo tenia como algo natural, a mi nunca me pareció… siempre supe que hay otras cosas, siempre me rondó la idea de que hay… de que pasa algo fuera de este plano en el que estamos.


– ¿Te acordas la fecha?


– No, yo no me acuerdo ni cuando nacieron mis hijos, pero te puedo detallar mi vida desde el primer minuto hasta el dia de hoy, los detalles de la Antártida, el buque oceanográfico, estuve navegando 6 meses, no tengo conciencia de que dia me fui, de nada pero me acuerdo de cada episodio (se extiende en comentarios sobre esa travesía). No me importa el tiempo me tiene sin cuidado, no festejo ni mi cumpleaños. Ayer pensando, me enfrentaba a tener que relatarlo, pensaba, evidentemente nosotros acampábamos en ese lugar, en invierno, jamás hacíamos campamentos de verano, íbamos a cazar, a pescar, inclusive la temporada de caza es en invierno y tenemos el hábito de ir ahí, años y años en ese lugar.


Lo primero que paso aparte de este supuesto encuentro con estos seres, la primer señal que tuvimos de que había algo, vimos algo, una luces, un dia, no se si vos lo habías contado (le dice a Daniel presente en la entrevista), no lo tomaste en cuenta (se superponen al hablar).


Daniel: Lo que pasa que yo siempre lo deje aparte.


Eduardo: Lo dejaste aparte pero hubo meses o años antes que nosotros íbamos a ese lugar, acampábamos, nos quedábamos 3 o 4 días.


Daniel: Que vos te parabas a la orilla del río y mirabas y me decias mira esas luces…


Eduardo: Si, si, era de noche, nosotros caminábamos unos 3 o 4 kilómetros campo adentro, dejábamos la camioneta o a veces íbamos en micro, caminábamos campo adentro a modo tal que cuando volvíamos para dejar peso, dejabamos cajas con cartuchos y botellas de whisky en los árboles y volvíamos…


Daniel: ¡Para! ¡Botellas de whisky, una sola vez llevamos whisky!


Eduardo: Bueno, no éramos alcohólicos (entrecruzan comentarios al respecto) ¡Bueno!, ¡vos no tomas! Yo si.


Daniel: Mira, una vez llevamos una botella de whisky que ni la tomamos.


Eduardo: Si, no, por eso, la dejamos, dejamos cosas colgadas para no cargar (tanto peso en el recorrido).


Daniel: Pero ellos van a decir estos tipos estaban borrachos (refiriéndose preocupado a nuestras conclusiones).


(Le pedimos a Daniel que lo deje contar a Eduardo.)


Eduardo: No, no, esto va a terminar en un conflicto familiar (risas). Entonces tiempo antes habíamos pasado por un episodio que nos asusto mucho que fue cuando nosotros acampábamos del lado de la ruta, sería de espaldas a la ruta, ¿oeste? (pregunta sin poder ubicar los puntos cardinales).


Daniel: Qué se yo.


Eduardo: Bueno, no importa, y del otro lado del río no hay nada, no hay casas, no hay campos, no hay nada, nada.


Daniel: Pero de este lado…


Eduardo: De este lado si.


Daniel: Claro, estábamos nosotros.


Eduardo: Del otro lado es campo abierto y nada. Río Areco, San Antonio de Areco, kilómetro 106 de la ruta 9.


Daniel: No, 106 es la granja, 110 es donde nos bajábamos nosotros.


Eduardo: Si. Entonces una noche estabamos asi caminando, no cerca del campamento y del otro lado del río dos luces que se movían de manera absolutamente inusual porque de repente levantaban y las tenias a nivel del horizonte y de repente se elevaban muy alto, describían movimientos, se fijaban, se quedaban quietas, volvían a bajar como que se acercaban, se alejaban, bueno, nos preocupamos mucho, esa noche tuvimos mucho miedo. ¿Vos no te acordas que nos quedamos fuera de la carpa durmiendo? Bueno, no dormimos toda la noche, no, podes hablar (le pregunta y le pide a Daniel que intervenga)



Daniel: No, yo porque Mariela dijo… (quiere evitar meterse debido a nuestro pedido de que Eduardo hiciera su relato con las menores interrupciones posibles).


Eduardo: Esa fue la primera señal.


P.C.: ¿Que pensaron? ¿Por que se asustaron?


Eduardo: Porque primero pensamos que porque del otro lado, hasta que pudimos cerrar que pasaba, en ese momento no nos dimos cuenta, pensamos que podían ser personas, gente que estaba viniendo hacia nosotros.


Daniel: Personas.


Eduardo: Que porque venían hacia nosotros. Uno está… yo era chico, tenia unos 18, yo creo que 16 o 17 años, no había hecho el servicio militar (El Servicio Militar en ese entonces era obligatorio hacerlo a los 18 años), porque yo después de la colimba me corte el pelo y me deje el pelo corto. Yo creo que tendría 16.


Daniel: Sí, porque yo me acuerdo que a los 16 hiciste el viaje a Santa Teresita, eso fue anterior.


Eduardo: Si, desde chico.


Daniel: ¿Te acordas que te fuiste de mochilero?


P.C.: ¿En que año naciste Eduardo?


Eduardo: 1958, ¿en que había quedado?


P.C.: Estabas contando porque te habías asustado de las luces.


Eduardo: Primero pensamos que era gente, al otro dia, ahi ya elaborábamos algunos pensamientos de lo que habíamos visto y no era lógico que las luces se levantaran a esas alturas, ni que hicieran movimientos raros, verticales, no era algo lógico ni conocido. Bueno, yo despues de eso leí algunas cosas, trate de buscar, me puse en contacto con algunas personas que me comentaron de pequeñas naves teledirigidas o a veces dirigidas por seres y lo deje. Ahora volvemos y viajamos en el tiempo, en el año que no tengo idea qué año era, seria el 75’ tal vez, posiblemente invierno, y para ir directo estábamos a unos 900 metros de la carpa.


Daniel: ¿Lo que vos estás contando ahora te lo acordas como antes? (Refiriéndose a si cronológicamente fue primero el encuentro con los seres y luego lo de las luces o viceversa)


Eduardo: No, después volvimos a ver luces.


Daniel: Por eso, esta.


Eduardo: Otra vez, en otro campamento, meses después volvimos a ver luces pero ya teníamos armado un pensamiento que amortiguaba las… el miedo, la situación que podían generar esas luces, porque no me da miedo tener que encontrarme con un ser o joder (bromear) con episodios que no reconozca porque creo que estamos expuestos a encontrarnos con seres que puedan habitar otros planetas, otras dimensiones, otros planos. Bueno, entonces ya no nos sorprendimos, no nos hizo mal, no tuvimos miedo. Yo no sabía que él no lo había contado (por Daniel), pero evidentemente está interrelacionado.


Después nos enteramos que por ahí estaba la Central Atómica de Atucha, posiblemente se veían fenómenos que tienen que ver con la Central, que se yo.


La siguiente vez que fue el invierno de 1975, esa noche, durante el dia haciamos siempre lo mismo, mucho aire libre, era lo que íbamos a buscar, la libertad de estar en paz. Éramos peligrosos con las armas, no teníamos conciencia ecológica, no le errábamos a nada, éramos de dos familias de dinero, hippies con plata, comprábamos armas caras, cañas caras…


Daniel: ¿Que hicimos ese dia?


Eduardo: Si, ese día cazamos, pescamos, juntabamos mucha leña para que durante la noche no nos falte el fuego.


Daniel: Eso es lo primero que hacíamos



Eduardo: Si, si, el era el organizador, mi guia, el mayor (se extiende en elogios a su primo y aclara que está dando la entrevista por el). Pero no por no contarlo, soy ermitaño, arisco. En este caso me siento cómodo, no voy a reuniones de familia hace 15 años, me pongo de mal humor cuando la gente habla boludeces (Comenta algunas anécdotas con su mujer y el tema de las reuniones).


Daniel: ¿Trajeron otra cinta? (Haciendo referencia a su advertencia respecto a que Eduardo habla mucho y se va de tema con frecuencia). Calculen 4 o 5 para esta vez (risas).


Eduardo: Si, si, rock and roll, esto es puro rock and roll chicos. Bueno, volvamos a lo anterior, soy así, yo fui a la Antártida, estuve laburando en Venezuela, en Colombia… (nos cuenta otras anécdotas de su vida). Volvamos al episodio, esa noche, nos vamos, no me acuerdo si pescabamos o si habíamos ido a buscar las cañas que a veces dejábamos tiradas para que piquen durante el dia, no lo tengo muy claro, eran cerca de las doce, estaba para irnos a dormir. No me acuerdo bien si el esta a mi derecha, estábamos a unos 200 metros de la carpa, el fuego estaba encendido, giramos al unísono, por algún motivo algo nos llamó la atención, o el me avisa a mi o yo le aviso a el, o no nos dijimos nada, fue automatico, tambien llevamos linternas de 6 elementos porque las usábamos para cazar, en ese momento hacemos así (giran) y dos personas, vestidas de blanco, una parada, yo la que veo parada la tengo, el que está agachado en el fuego, del lado del río, la espalda en el rio, el rio estaba ahí, a 3 metros y el otro parado del lado de la ruta, de blanco, un blanco brillante.


Daniel: Primera diferencia, yo me los acuerdo al revés.


Eduardo: Claro, un blanco brillante, yo los veo, empezamos a caminar hacia la carpa por una cosa asi a ver que pasa. Pero en ese momento yo pienso, tenemos las armas debajo del piso de la carpa, envueltas en algo para que no les agarre humedad, entonces… (pausa) caminando los dos hacia los tipos y cuando estábamos muy cerca, a unos cuarenta metros yo ya estaba asustado y enciendo la linterna, Daniel me la baja para que no ilumine, para que no mostremos nuestra ubicación, nosotros veíamos en la oscuridad, no se, instintivamente, y en ese momento… desaparecen instantáneamente las dos personas, se desmaterializan, desaparecieron, obviamente yo siempre era el que me contenia, el que me… yo mas pendejo, el (por Daniel) un tipo mas piola que yo y me dice nos acercamos a la carpa, yo me acuerdo que me quedo medio paralizado del miedo y Daniel como que gira, busca, me dice aca no estan, aca no estan, fijate, y yo no reaccionaba, me imagino, no se si sacamos las armas, supongo que las habremos sacado, no se. Yo tengo idea que enseguida las sacamos, las cargamos y empezamos a buscar, tenían que estar ahí o se tiraron al rio… Buscamos por los árboles, caminamos, miramos por el río, no había huellas, no recuerdo si las buscamos.


Daniel: Para combinar, lo que miramos, como uno estaba moviendo el fuego miramos si había algo movido pero no había nada movido.


Eduardo: No, no, entonces, bueno, no me acuerdo, para mi nos quedamos alejados de la carpa durmiendo. No durmiendo sino esperando que amanezca, porque yo estaba asustado, asustado pensando que era gente que venia… por ahi te vienen a robar, te matan, cuatreros, gente que anda en el campo y ve que hay dos perejiles por acá y nos vienen a robar las escopetas… yo pensaba en eso, no me daba, no sabía, hasta que vos despues vas elaborando y lo que pasó no fue algo natural, ni lógico para la lógica convencional. Los tipos estaban ahí con unos mamelucos, los recuerdo de un blanco brillante, los recuerdo… o calvos o peinados muy atrás, muy pegado, muy rubios, de tez blanca, de tez blanca, un equipo, un overol blanco, los dos igual, el perfil, tengo la imagen del perfil de una cara afinada y triangular y muy estirada, de piel muy lisa, eso ahora inclusive estoy acordandome toda la imagen, estoy viajando para alla (al pasado). Y bueno, después hice una pequeña investigación, a vuelo de pájaro, y alguien, no me acuerdo quien, no se si intente con Fabio Zerpa o… fui a alguna conferencia. Con el (por Daniel) nos perdimos de vista por muchos años, nos dejamos de ver, fui a una conferencia y cuando termino, con una de las personas que hablaba, era en un teatro en San Telmo, le cuento así el episodio, lo tomo pero no le dio mucha importancia. Esta es la primera vez que encuentro gente que me está escuchando y grabando. Bueno, esta persona me dijo que eran un grupo social, no me acuerdo exactamente de qué planeta, que tiene tres grupos sociales y que uno está mas o menos avanzado que otro y que este grupo tiene el poder de la desmaterialización o algo por el estilo, y ahí quedó todo… Después estuve leyendo en algún libro donde también había información respecto de este tipo de avistajes, lei otro sobre las luces, unos episodios en España en un monasterio, las luces teledirigidas entraban en ciertos lugares del monasterio.


Daniel: Para ir devuelta a esa noche, lo que me acuerdo es que vos te quedaste en la puerta de la carpa y yo di vueltas alrededor de la carpa, yo te decia quedate ahí o yo… no se quedó en la…


Eduardo: Yo me acuerdo que obviamente la sorpresa y el miedo no te dejan ver mucho después.


Daniel: (Se superpone al hablar) Después buscamos sonidos de botes en el agua.


Eduardo: ¿Se fueron por el agua?, nos fijamos si había ruidos.


Daniel: Buscábamos con la linterna.


P.C.: ¿Escucharon algo?


Eduardo: No.


Daniel: No.


P.C.: ¿Dentro de la carpa miraron?


Daniel: En todos lados.


Eduardo: La carpa estaba abierta, la dejamos abierta, si, las dos hojas de la carpa, como junta humedad, con el fuego cerca mantenía y dormíamos con el farol, dentro de la carpa hacia mucho frio a veces teníamos escarcha sobre el techo de la carpa.


También tuve alguna observación en la Antártida de unas luces…


P.C.: ¿Como era lo que viste en la Antártida?


Eduardo: Eran similares a las que vimos en Areco, dos luces que se desplazaban, describían movimientos anormales, en el horizonte de noche. Se hacían guardias de avistaje de hielo en una cabina a 30 metros de altura, yo tenía 19 años y cuando me tocó la guardia tuve el avistaje de las luces (Nos comenta otros pormenores del viaje a la Antártida).


Daniel: ¿Sabes lo que les puede interesar a ellos?, lo del tio, lo de tu papa.


Eduardo: Si, es un asunto. Mi viejo viajaba en la ruta (Interrumpe el relato algo molesto por tener que tocar temas relacionados al padre).


P.C.: Volviendo al caso de Areco ¿Que altura tienen?


Eduardo: El que estaba parado, esbelto, los dos de imagen delgada. Con el… la vestimenta era blanca así, medio iridiscente, brillante, lo recuerdo bien, de 1,80 m, y el tipo que estaba agachado en cuclillas, erguido, no ni hacia delante ni hacia atrás, en cuclillas y erguido, moviendo, haciendo algo en el fuego y tengo claro porque cuando enciendo la luz gira, en ese mismo segundo, con la velocidad de la luz, en ese segundo cuando se prendió y se apago ya no estuvieron más.


P.C.: ¿La ropa como era?


Eduardo: La ropa yo la tengo… te repito, la tengo… era un overol, enterizo, con cuello, todo blanco, yo el calzado…


P.C.: ¿Era pantalón?


Eduardo: No, no, no, una especie de overol.


P.C.: ¿Pero tipo pantalón abajo o abierto?


Eduardo: No, pantalón ajustado aparentemente al pie, si y para mi tenian calzado blanco, como eran esbeltos y erguidos la imagen que tengo hasta la cara era todo una imagen de mucha unidad, no, era todo como muy armónico, los tipos, el corte de la cara también, un rostro triangular, de facciones, no logro verles los ojos, pero de facciones estilizadas y ajustadas, no recuerdo si tenían cejas, la tez blanca, no se si eran como calvos o tendrán algo que les cubría la cabeza, también brillante muy pegado al cráneo lo que tenían, si eran pelados o no…


Daniel: ¿No podían ser peinados como con gomina?


Eduardo: La imagen la tengo como todo muy armónico, como espigas muy erguidos, con una actitud, no estaban asustados, ellos no estaban preocupados de nada, estaban muy tranquilos, la imagen para graficarla, el que estaba asi parado (haciendo la mímica), bien erguido, el que estaba de cuclillas con el torso a 90 grados y con una actitud así de «no pasa nada» y se fueron.


P.C.: Con un aspecto… ¿bien humano, personas?


Eduardo: Si, personas, tranquilamente podrían… no latinoamericanos, podríamos describirlos como personas de otra raza, a nivel europeos, gente esbelta de facciones finas, piel muy suave, muy armónicos, de comparar con la raza humana, no del continente americano, eso es para mi muy nítido.


P.C.: ¿Y la luz del fuego…?


Eduardo: El fuego estaba en brazas, no había llama, era leña en brazas.


P.C.: No tenía incidencia


Eduardo: No, si hubiera habido fuego y llamas te distorsionaba la imagen. Mucha brasa, rojo y concentrado.


P.C.: ¿Y ese fuego alumbraba como para que los veas?


Eduardo: Si, si, en la oscuridad de la noche, vos encendes un fósforo y es un reflector. Imaginate que éramos unos animales, hacíamos un fuego enorme, lo manteníamos toda la noche, 1 metro de diámetro.


P.C.: ¿Podían ver la carpa?


Eduardo: Si, si.


P.C.: ¿Y por qué se fueron estos seres, que les parece?


Eduardo: No nos involucraron, evidentemente fue una señal, les llegó una señal de algo, a mi me parecieron natural. Después tengo otros episodios, algo más interior mío. Hice cursos de control mental con el padre Moreno, yo desde chico… a mi hija a los 40 días le sacaron medio pulmón por ejemplo, y todo eso yo lo soñé mientras mi esposa estaba embarazada, los medicos decian que era un virus muy destructivo, yo no tuve… decían que no había nada que hacer, hoy ella tiene 19 años. Yo vivo perceptivamente, hay una voz interior que me llama, me muevo con tranquilidad. Esto me pasaba siempre, desde chico, siento una guía permanente. Con mi hija todo el mundo decía «se muere» y yo decía no, pone tu fe, tu amor y tu energía, y se dieron cosas que se tenían que dar, estuve tres días sentadito mano a mano con Buda, Krishna o como lo quiera llamar, sabiendo que era una prueba a transitar y aparece un amigo, la llevamos a otro lugar y a los 40 minutos apareció el médico. A la misma hija le agarro despues escoliosis múltiple en la columna y durante 9 años mi esposa la llevaba siempre al Hospital de Niños y la operan allí, estoy a prueba constantemente con mis hijos, lo llevo con hidalguía y durante 9 años ella me contaba de la doctora que la atendía, decidieron operarla en el 2002, la fe que tengo es inmensa… (nos explica extensamente los temores que tenía respecto a la operación quirúrgica, presentía que las cosas no saldrían bien).


(Se da cuenta que aun grabamos y nos consulta si nos parece importante esta parte de la historia de su vida que no incluye detalles del encuentro en Areco, le decimos que si no le molesta nos resulta de interés ya que forma parte de una interesante fenomenología paranormal que lo rodea)


Eduardo: Cuando llaman al quirófano, fuimos todos, pasaron 6 minutos y entre y la saque de la camilla, se me vino la doctora y me dijo «¿Tanto miedo le da la operación?», «no, yo a lo único que le tengo miedo es a Dios», le conteste, mi visión era que se moría, esa voz interior me hizo entrar a sacarla de ahí. 6 meses después otros médicos la operaron y todo salió bien en 6 horas. Asi es mi vida.


P.C.: Vos, en si, el caso que vivis en Areco con Daniel, ¿sentía que te cambió para algo, te marcó en algún sentido?


Eduardo: Y… es una señal, ¿no?, el que no la tuvo no sabe de qué se trata, vos tenes una señal y te llega información de algo, esta llegando una información, algo pasa con vos, algo pasa, algo queda y si estoy acá hablando después de veintipico de años, sentado acá cosa que nunca se me hubiera ocurrido, ¿por que no se me hubiera ocurrido?, porque yo lo llevo como algo natural, tampoco me parece… es decir, siempre esperando que me vuelva a pasar algo que me de la próxima señal.


P.C.: ¿Qué pasaría si volviera a pasar algo así?


Eduardo: No y estaría… supongo que estaría, te podes imaginar en 25 años ya todo lo que uno escucha, lee, ve, todo lo que hay pareciera que tendría que ser mucho más lógico que estuviéramos en contacto permanente, que tuviéramos señales de que si, de que pasa algo, de que estan ahi, arriba, abajo, abajo del mar, adentro de la tierra, al costado.


P.C.: ¿Y que te daría, te gustaría volver a ver algo?


Eduardo: Sería maravilloso, sería confirmar y también yo si te estoy contando estas situaciones que me pasaron a mi que tienen que ver con mi mundo interior y de cuando hice el curso de Control Mental con el padre Moreno, cuando viajas hacia adentro te dicen bueno, ahora «busquemos el Templo interior y quienes son tus guías» y yo encuentro la pirámide y hay un ser de otro planeta y Dios y ahí cuando visualizo a través de la concentración, cuando algo hay, unos lo ven, otros no, otros lo ven más cercano a su nariz porque su vida es así, otros… yo me levanto a la noche y curo a mis chicos, durante la noche, la gente me pide que ore por ella, le sacó el HIV a la gente en el taxi, gente que de repente tengo una conversación y me doy cuenta que tiene HIV, la gente blanquea, es así, mi vida es asi minuto a minuto ¿que queres que haga? Y algo tiene que haber, si busco, siempre busque adentro de mi, tambien uno piensa que si solo fuera esto sería… no sé… afuera de uno hay poco, hay mucho adentro de uno pero bueno combinando el afuera con el adentro podes armarte un plan de vuelo razonable para sobrellevar esto que tienes sino sería complicado.


P.C.: ¿Estos seres por que estaban ahi?


Eduardo: Me parece que estaban ahi porque estan siempre.


P.C.: Ahi atizando ese fuego… mirando…


Eduardo: Porque no se, porque estábamos nosotros ahí tranquilos, solos y se acercaron sin ningún tipo de actitud, ni para mal, ni para bien, se acercaron, se mostraron, mandaron una señal, dejaron un mensaje para que después de 25 años estuviéramos pasando esto, es así. Mira si no nos marco, aunque no hayamos hablado más del tema, él siempre intento preguntarme (por Daniel) y como yo estoy loco y no lo dejó hablar (risas) pero el tambien, porque yo soy muy así, yo me crié casi con el, vivíamos en una casa inmensa de los padres, yo me quedaba meses, nos contamos. Lo que pasa ahora es que esta mas viejo y mas tonto y está más ahí (risas) pero antes era… ahora porque estamos con gente pero si estuviéramos solos estaríamos tirados en el piso riéndonos.


Daniel: Si.


Eduardo: Y contandonos 350 cosas a la vez.


Daniel: Entre los dos nos entendemos.


Eduardo: Los demás, claro, como digo yo «la entrada es gratis la salida vemos».


Daniel: Como nos criamos juntos, cuando habla me dice dos palabras…


Eduardo: Si, digo voy para el oeste, vos me miras y sabes que voy para el sur, pero es asi, asi soy con todo el mundo.


Daniel: Es frontal (la charla sigue ya informalmente).


Eduardo: Lo que estamos contando es parte de la vida, lo que nos pasa es vida en su mayor expresión. Creo que desde que el humano habita el planeta está buscando que le pasa, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.


Fin de la entrevista



Comentarios


Corresponde señalar que en lo que hace a la esencia de la historia, ambos testigos coinciden y hacen un relato veraz. Existen algunas discrepancias que son muy interesantes, por ejemplo en cuanto a la ubicación de los dos seres, que es descripta de manera inversa. Por otro lado, Daniel les vio pelo oscuro, duro peinado como a la gomina, mientras que Eduardo los describió como muy rubios o calvos o con algo brillante en la cabeza. También discrepan en el color del calzado.


Los testigos parecen haber visto seres de naturaleza casi fantasmal, tomando en cuenta el comportamiento y la forma de desaparición. A ello se suma que el fuego no estaba removido pese a que ambos ven a uno de los seres moviendolo. Y si le agregamos que no es algo normal de ver en el campo gente vestida de blanco, podremos concluir que estos personajes eran inmateriales, que eran vistos por cada testigo de maneras ligeramente diferente, como ideas proyectadas en sus mentes.


Nos llama la atención que Daniel hace referencia a que le dan mas miedo los fantasmas que los extraterrestres, siendo ese el motivo por el cual prefiere creer que se trataba de estos últimos.


Como es habitual en un importante porcentaje de los casos existe un fuerte temor al fenómeno pero sin embargo desean volver a verlo. Daniel hasta desea que lo vea su hijo, aunque pone como condición que no esté solo, sino con otras personas, pero debido al miedo a que luego no le crean y no por lo que pudiera pasarle.


Ya habían visto luces y sin embargo volvieron al lugar una y otra vez, quizá sea la curiosidad lo que les hace aun, al dia de hoy desear volver a vivir algo similar.


La experiencia sin duda los afectó psíquicamente. Daniel está seguro que no estamos solos y se alejó de los conceptos religiosos tradicionales, lo que por momentos le causa angustia, llegando a manifestar: «No se si hay Dios o son los ETs». Y se pregunta si somos seres observados o incluso manejados evidentemente por alguna inteligencia ajena a la humana.


Eduardo tomó al encuentro como una señal, una llegada de información y está esperando el arribo de una nueva señal. Se trata de una persona muy perceptiva y que está acostumbrada a dar un lugar importante a sus clarividencias en su vida cotidiana.


Nos dijo: «Me parece que estaban ahi porque estan siempre»…


Queda claro que no sabe de dónde vienen si de adentro, costado o interior de la tierra, parece darle un enfoque distinto al de Daniel, debido posiblemente a su interés en el tema espiritual que lo llevó incluso a realizar un curso de control mental.


Pensamos que la absurda presencia de estos «seres» pudo haber tenido el objetivo preciso de provocar un impacto en la vida y la conciencia de los testigos y provocar algún cambio que todavía no entendemos. Parecería que el único fin de la aparición era ser vista y luego desaparecer, dejandoles como secuela un impacto en sus creencias


En cuanto al posible origen del fenómeno, dejando volar la imaginación y aplicando conceptos religiosos habituales en la Edad Media, la cercanía al fuego de los seres nos hablaría de un origen demoníaco. Misma circunstancia que vista a la luz del prisma religioso de los judíos del Antiguo Testamento, nos pondría frente a la manifestación de los ángeles (mensajeros) de Yahvé


CASO VIVERO DEL LAGO

CASO VIVERO DEL LAGO.

INFORME DEL PROYECTO CATENT.


Capilla del Monte – Córdoba (2 de agosto de 2000)

Proyecto CATENT

Buenos Aires – Argentina

catent2002@gmail.com


Testigo: Maria Elena Ruiz

Edad: 35


La investigación.


Llegué hasta el Vivero del Lago cerca del mediodía. Allí encontré a Marita, esta mujer de 35 años que según me habían comentado unos familiares residentes en Capilla del Monte, había sido testigo de un encuentro con un extraño ser en el jardín de su propia casa. Su vivienda se encuentra al fondo del vivero, comercio que ocupa todo el frente del terreno y que cuenta con invernáculos, plantas en exterior, además del local comercial.


La testigo salió del fondo de su casita para atenderme pensando que era yo una clienta. Fue ahí donde me presenté como interesada en conversar respecto a su experiencia ocurrida el 2 de agosto de 2000.



Lo que se comentaba.


Que un ser casi transparente de ojos amarillos apareció sobre un laurel cercano a la entrada lateral de la casa.

Luego de ese evento, la vida de Marita cambió y vivió una serie de episodios extraños.

Accedió a conversar conmigo y a que se grabara una entrevista de manera informal.



Transcripción de la entrevista.


Entrevista realizada por la investigadora Mariela Veronica De Tomaso, integrante del Proyecto CATENT, el dia 17 de junio de 2001:

– ¿Que dia fue?

– Mirá me acordaba en un momento, pero como traté de borrar todo, viste. Intenté borrar todo de mi mente, pero no, no se puede. Pero si traté de borrarlo, yo me acordaba hasta hace poco seguramente del día pero después como yo intenté no hablar más del tema con nadie, ni siquiera de mi familia, viste, nadie, no, no quise hablar mas del tema porque me quería olvidar, aparte porque de por sí yo soy un poco miedosa y entonces no quise tocar más ese tema con nadie. Muchas veces por ejemplo Fernando (Investigador del tema OVNI que tiene un programa de radio) venía desesperado para que yo le hiciera una nota en el programa de él y no, viste porque no quería saber nada, no quiero saber nada del tema viste. Que vienen y me dicen que me va a volver a pasar o que esté preparada, bueno, no sé, un montón de cosas que no quiero ni pensar porque no me interesa, no estoy en el tema viste. Hubo alguien que preguntó, yo pregunto por qué a mí, por que si hay tanta gente que estudia este tema, que sabe, que se puede desenvolver bien, que está preparada. Pero yo no, a lo mejor si hubiese estado preparada, si hubiese sabido algo, no hubiese ido hasta donde llegué, no me hubiese pasado lo que me pasó, creo que hubiese actuado de otra forma.

– Contame lo primero que te pasó.

– Bueno, ese dia yo estaba acá en casa, tenía familiares que viajaban a Buenos Aires. Por lo general yo todos los días entre las siete y siete media salimos a hacer las compras al supermercado y me voy, porque no me quedo, nunca me quedo sola y cuando me quedo sola me pongo prendidas todas la luces, cierro la puerta y me quedo acá. Pero ese dia hice cosas que antes nunca había hecho, como por ejemplo quedarme sola, no quise ir con mi marido a acompañarlo a despedir a los familiares, me quedé sola, dejé todas las luces apagadas, la puerta abierta. Y tengo la costumbre de siempre desde que vivimos acá de que yo voy amontonando las bolsas de basura y hasta que alguien no las levanta podés tener una pila de basura ahí, no la saco afuera nunca, porque el basurero pasa por aca temprano a las 8,30 o 9 hs. (de la noche), y bueno pero ese día hice todo esto y saqué la basura, la levanté, la ví, la saqué ya era creo que eran las siete menos cinco, no era de noche pero tampoco era de dia, estaba medio oscurito. Y me voy, salgo, abro el portón que encima estaba cerrado, busco la llave lo abro, cuando voy volviendo, este, por donde esta la hamaquita del nene, sobre esa dirección que es un laurel que te vas a dar cuenta está todo quemado, hay una parte que está quemada, la otra no, ahi veo como una… como una algo que flotaba en el aire transparente y que me impactó los ojos amarillos grandes que tenía que yo supongo de que a lo mejor no tenían esa forma pero al verlos tan intensos supuse que a lo mejor eran así (la testigo hace un gesto con los dedos sobre su cara, dando a entender que serían ojos de tipo almendrado alargados hacia los costados) pero no se eso no te lo puedo asegurar viste porque, los ojos si te puedo asegurar que eran muy fuertes, muy amarillos y cuando a mi la policía me pregunta cuanto ví, yo digo y que se yo, cinco minutos… no, no, en realidad no eran cinco minutos, yo pensé que eran cinco minutos, pero fueron unos segundos nada más. Entonces me quedo asi paralizada mirando y de pronto intento correr para venirme por este lado asi para entrar a casa, cuando voy pasando por el lado, eso se viene encima se tira sobre un árbol, cae una rama, queda totalmente caída la rama, y desaparece… ya había desaparecido, pero era un ruido viste, como una energía muy fuerte que iba volteando todas las plantas que encontraba por el camino sobre la dirección que iba.


Obsérvese hacia el centro de la foto, levemente hacia la izquierda, el laurel parcialmente quemado.


En el árbol de la izquierda, justo por debajo de la copa, se observa la huella dejada por la rama que fue desprendida.

– ¿Como un zumbido?

– Claro, sí, pero ya había desaparecido eso que yo veía flotando ya no estaba más, se tiró contra el árbol y desapareció.

– ¿Era como una energía invisible entonces?

– Exactamente, eso iba por donde iba tirando las plantas. Y si, yo cuando quise entrar aca a casa, por el otro lado venía mi marido. O sea justo fue ahí cuando yo no le pude explicar, no le podía decir nada porque fue para mi algo sorpresivo, no lo esperaba ni para mi nunca habían existido ese tipo de cosas, viste que que se yo. Bueno y después de ahí vino la policía.

Corredor por el que se desplazó la energía ya a esas alturas invisible, volteando las macetas. La gota gelatinosa quedó en el pino que se aprecia al final del camino.


– ¿Cómo reaccionaste ahí?, ¿Tu marido cómo te encontró?

– No mal, mal, en un estado de shock asustada y aparte eso me produjo que se yo, continuamente iba al baño por ejemplo, viste estaba mal. Mal y aparte durante varios días, varios días no podía dormir, tenía que dormir con la luz prendida, sobresaltada. Y bueno vino un señor que estaba en el tema, me trajo unas gotitas para que tomara, que yo pensaba que me hacían bien, pero nada que ver, yo quería que me hicieran bien para poder dormir, descansar.

– Y tu marido llega y llama a la policía enseguida…

– Claro.

– Y vos ¿llegabas a explicarle algo?

– Y más o menos, porque entonces el no me entendía. Pensaba que yo no le estaba explicando bien y que a lo mejor había una persona que había entrado y que a lo mejor me había querido hacer algo. Todos habían empezado a sacar conjeturas, decían de que no, que no podía ser, que seguramente era alguien disfrazado, de que te quiso lastimar. No, yo sé lo que ví, no, esto es algo mío, yo no le puedo estar explicando y asegurándole a la gente lo que yo ví. Yo sé lo que vi y este… pienso que si hubiese sido una persona tenía la posibilidad, se hubiese acercado y seguramente que algo me hubiese hecho, como esto que vi que estaba muy cerca y que si hubiese sido algo malo… que eso después con el tiempo me fui dando cuenta, me lo hubiese hecho.

– ¿A qué distancia estaban?

– Y cuando yo estoy… y después te muestro no, estoy desde la hamaquita del nene hasta donde está el laurel, será un metro o tres metros, dos metros y medio… pero sí estábamos muy cerca cuando yo paso adelante de eso y se tira encima del árbol cuando yo estaba pasando que yo pensé que se venía encima mío, pero no, no fue, yo supuse que no fue así porque me dejó pasar y pude llegar hasta acá y tal es así que desapareció, pero cuando iba desapareciendo, que esa energía se iba para allá, a pesar del miedo que yo tenía, yo seguí y llegué hasta donde dobla el invernáculo para ver y no había nada y las plantas se iban cayendo y cuando vuelvo acá es que venía mi marido y me encuentra asi y le entro a explicar y que se yo… y fue ahí cuando él decide llamar a la policía. Que estuvo la policía viendo, era lo que más le llamo… Bueno al otro dia vinieron, al otro dia volvieron a venir, me hacían explicar diez mil veces lo mismo. Las plantas estuvieron caídas varios días, para estudiar para ver si habían encontra…

– ¿La Policía que hizo?

– La Policía nada, vino varias veces preguntando si había pasado algo más. Encontraron una gota verde de un pino, como si fuera no se que, vos la tocas, como una gotita de un árbol que se cae, la tocabas y seguía ahí en el pinito. Ellos la cortaron y se la llevaron para estudiarla. Nunca más supe qué fue eso ni nada, lamentablemente se la dimos porque no se. Y la rama este que estaba caída, era un árbol que estaba seco. La rama estaba durante muchos, muchos días, no se varios… la sacamos y la dejamos guardada y empezó a brotar. Yo creo que hasta a sacar flor, me parece no me acuerdo tengo que preguntarle bien a Juan Carlos (el marido), este la tuvimos mucho tiempo ahí a la rama y la rama, tras que encima el árbol estaba medio seco y esa parte no tenía brotes no tenía nada, la planta, la rama esa empezó a brotar sola, y eso no se puede…

– ¿Y con la rama que hicieron? ¿Le sacaron fotos o la plantaron?

– No se que hizo Juan Carlos, la verdad yo creo que… la verdad no le di importancia, no que despues me arrepenti viste… tendríamos que haber seguido estudiando, que se yo, darselo a alguien interesado en el caso para que… de hecho que si, vinieron a pedirnos la rama y Juan Carlos no se la quiso dar. Inclusive la Policía también la quiso, pero Juan Carlos no se la… no la Policia, te miento vos no sabes que la Policía sacó parte de esa rama y se la llevo y nosotros nos quedamos con otra parte, pero nunca más me enteré nada de las cosas que se llevo la Policia. Bueno pero después a partir de ahí, mi vida siguió así durante quince días con gente que iba y que venía.

– Y al ser, ¿le viste como forma humana?

– No, no tenía forma.

– ¿Los ojos era lo más claro que veías?

– Si, no tenía forma, era algo que flotaba en el aire y que era muy transparente y los ojos… no tenia forma en ese momento, todos suponían que a lo mejor era el momento en que estaba, que llevó a que yo me quedara sola, que nunca me quedo sola y a sacar la basura que nunca la saco, este y que a lo mejor estaba en el momento de tomar forma y que al aparecer justo se dio que venía mi marido y que a lo mejor que sintió que venía ese auto…

– Todo esto son especulaciones que la gente te decía…

– Exactamente…

– ¿Vos que pensaste?

– No, yo no pude pensar nada en ese momento, hasta después de un mes y pico que me tranquilice y que pensé, este, que bueno que no era nada malo lo que me había pasado, lo tome despues tranquila, lo fui asimilando y pensé que no era nada malo, algo comun que tenia que estar ahí, que por algo estaba.

– ¿No lo relacionaste con nada conocido?

– No lo relacione con nada conocido. No podía suponer que era una cosa o era otra porque no entendía bien qué era. De hecho que por eso accedi a comentarlo a mucha gente porque era algo que no lo sabía. Bueno y despues paso no se cuanto tiempo habrá pasado, un mes mas o menos un mes y medio…

– ¿Se te fue pasando el temor?

– Si totalmente, totalmente, si. Pero despues empece a tener sueños, no se si tener pesadillas o no pero me levantaba así muy sobresaltada, sueños que para mí extraños.

– ¿Me podes contar alguno?

– Sueños como que que se yo, como si fueran reales, viste como que yo flotaba por el aire y que me rozaba con el cielo que con las estrellas y que había una fuerza que me quería llevar y me llevaba y me llevaba, y que yo no quería ir.

– Muy vividos…

– Si, si, si, que yo como no quería ir, no quería ir, me despertaba ahí sobresaltada, ¿viste? Después se me aparecían imágenes, figuras, signos.

– ¿Relacionabas esos sueños con lo que te había pasado antes o no?

– No, pero despues si. En ese momento con mis primeros sueños no, pero despues como que yo empecé a tener sueños seguidos y sueños seguidos y me llamaba la atención esos sueños porque nunca los tuve. Yo siempre sueño con cosas que conozco no con cosas que no conozco, viste que se yo… Bueno ya despues fue mas dificil porque ya empecé a sentir voces. Al principio las primeras voces que sentía yo me levantaba pensando que eran los chicos que duermen arriba y me quedaba asi atenta escuchando si seguían esas voces.

– ¿Y entendías que te decían?

– Me llamaban, no me hablaban, me llamaban nada más. Me decían «Marita veni».

– ¿Te asustaba escuchar eso?

– Si, si, si, no los primeros días, no los primeros días no porque pensé será una imaginación mía, que se yo, serán los chicos que a lo mejor dormidos me llaman. Pero ya después las voces eran más fuertes, eran más intensas, eran siempre de noche, entonces decidí llamar al cura, porque yo le decía, a veces lo despertaba a mi marido y le decía no escuchas que me estás llamando. «No Marita, no escucho nada» decía el. Entonces despues decidi llamar al cura para ver qué podía hacer, que se yo, bueno, me escuchó, me dijo que me quedara tranquila, bueno me hablo como todo cura te puede llegar a hablar, que se yo, bueno… Todo esto no se lo comentaba a nadie más que a mi familia, hasta que bueno…

– ¿Que te dijo el cura?

– Bueno no, el cura me dijo que puede ser una sugestion mia, me decia que esperara un poco mas, que tuviera paciencia y que si los llamados continuaban lo llamara de vuelta. Bueno y despues ya no me llamaban más de noche, ya me empezaron a llamar de día. Para mi de dia se hacia mas difícil que de noche. Porque yo de dia atendía gente y a veces me ponía tan nerviosa que no me podía concentrar y a veces llegaban momentos que me distraía y a veces los trataba mal, que se yo, o no los atendía bien porque yo soy de atender bien a la gente. Soy muy amable, muy cordial con la gente, los hago sentir bien y no podía. Entonces lo vuelvo a llamar al cura para decirle que me estaba pasando esto y que ahora era de dia. Y Juan Carlos tampoco escuchaba nada. Y entonces me dice que «Usted lo que tiene que hacer es afrontar esto. Usted sale con un crucifijo o con algo que tenga bendito y afronte y pregunte qué es lo que pasa, que es lo que quieren, si es para algo bueno que se queden, si es para algo malo, echalos, que se vayan que no te molesten más». Y bueno después a veces seguían llamando, a veces no, pero un dia, fue un sábado, me acuerdo creo que fue un sábado, yo estaba invitada a una reunión, yo estoy en el club de jardinería y habíamos hecho un concurso de pintura y teníamos que ir a entregar los premios. Y ese dia desde la mañana muy temprano me habían llamado, llamado permanentemente, estaba muy nerviosa, muy nerviosa, llego la hora de comer y me seguían llamando y me seguían llamando. Entonces le dije a Juan Carlos, escucha Juan Carlos me están llamando y él me dijo «no, no escucho nada». Bueno, digo me voy, me voy a cambiar y me voy rápido porque ya la gente no la podía atender porque ese dia era permanente el oído que me hacía un zumbido así esa voz, asi tipo metálica, viste, que me aturdió la cabeza. Entonces me voy porque pensé que al estar rodeada de mucha más gente ya no me iban a molestar, no me iban a llamar. Pero no, porque yo me voy y cuando llegue alla, ah… antes de irme me subo a la pieza de ella (señalando a una de las hijas) y me llevo un crucifijo grande que ella tiene, que es lo único que yo tenía en casa y lo meto adentro de la cartera. Y cuando yo llego allá y veo que las llamadas estaban acá encima mio, ya no actuaba yo, estaba actuando otra persona, yo no pensaba lo que estaba haciendo. Entonces llamo un remis y digo bueno, aca este es el momento, este es el dia, tengo que hacer algo porque yo no quiero que me sigan molestando mas, yo quiero saber de qué se trata y hasta donde llega todo esto.

– Ya querías enfrentar la situación.

– Yo ya no tenía miedo, de hecho que ya después de la primera experiencia, ya después de un mes yo ya podía dormir bien tranquila, ya no dormía con la luz prendida viste, ya descansaba.

– ¿Cuanto tiempo despues empezaron a aparecer las voces?

– Después de mi primera experiencia habrá pasado un mes y pico mas o menos. Después empecé una semana más o menos a tener los sueños y despues se me cortaron los sueños y empezaron las voces.

– ¿Las voces cuánto tiempo las escuchaste hasta que llego ese dia?

– Y mas o menos diez días o por ahi un poquito mas tambien. Pero ese día fue tremendo porque fue todo el dia, porque antes era una llamada dos llamadas y constante. Entonces me voy, viene un remisero y me dice «¿Donde vamos?», no sé le digo, llevame a «La Toma» (balneario ubicado a 4 km. del centro de Capilla del Monte), que allí tengo que ir, llevame. Cuando llegamos a la entrada, yo no sabia donde iba, no sabía. Yo sabia que tenia que ir para un lugar, pero no sabía para donde. Las voces me indicaban supuestamente a donde tenía yo que ir.

– ¿Como una intuición?

– Si, si. Y bueno y llegue hasta allá, no, le digo al remisero. Juan Carlos sabía de todo esto por supuesto, pero no puede avisarle antes. Entonces le digo al remisero esperame siete minutos, que despues todos decian que por que habia yo dicho siete minutos, porque todos dicen siempre diez o quince minutos. Yo dije siete no se por que, yo dije siete (curiosamente durante mi estadía en Capilla del Monte fui al único cine del pueblo y me sorprendí al escuchar una voz en off que nos anunciaba un intervalo de 7 minutos!!!). Si no vuelvo en siete minutos avisale a mi marido que él sabe lo que tiene que hacer. A todo esto ya era tardecita, estaba entrando la noche, calculo que eran las siete de la tarde, la verdad que no me acuerdo pero hacia calor, la verdad que el que te puede decir bien las fechas es mi marido que él sabe (la fecha de este segundo episodio era fines de noviembre de 2000). Yo me fui, me baje ahi en La Toma, baje por lo que uno entra para ir al cerro (Cerro Uritorco). Yo te digo, yo naci en Capilla del Monte y te puedo asegurar que no se lo que es el Cerro, yo no subi nunca al Cerro, no conozco el camino por donde se va ni nada (La Toma y el camino de entrada al Cerro distan entre sí unos 300 metros). Yo vi tres caminos, uno que iba para aca otro que iba para allá y yo tomé el del medio, que me llevó a un río que en ese momento estaba seco, en los cuales yo camine mucho, debo haber caminado mucho, yo creo que eran más de cien metros hasta donde yo llegue que eran unas piedras grandes tipo cuevas no se bien. Y le dije al remisero ese, pero el no me hace caso, el en vez de esperarme lo que yo le había dicho, espera más tiempo, ya era de noche. Cuando el decide avisar, le avisa a la Policía, en vez de a mi marido. La Policía cuando se trata de este tipo de cosas, va, pero también le tiene que avisar a los bomberos. Y los bomberos tienen que avisarle a la ambulancia por si encuentran a esta persona y como. De hecho que según se comentaba que a mi me buscaban y me buscaban y no me encontraban por ningún lado. Pero se supone que yo estaba en la orilla del camino y nadie me había visto.

– ¿Cerca del río?

– Si pero adonde yo llegué no fue adonde a mi me habian encontrado, es por eso que te digo que adonde yo llegué la gente que me buscaba no podía llegar hasta allá. Pero donde a mi me encuentran, la gente que me buscaba paso un monton de veces por ahí y nadie vio nada hasta que me encuentran. Y bueno, por supuesto que…

– Y vos llegas a este lugar…

– Y ahí este ya no te puedo contar más nada. Pero aparte de que no te puedo contar más nada, tampoco si hubiese alguna cosa que si yo te quisiera contar no puedo porque yo hubo… yo me desmaye, yo me debo haber desmayado, me debo haber desvanecido, no se lo que me paso. Se que desde que a mi me encuentran pasaron cuarenta y cinco minutos que yo no los recuerdo, entendes, yo no sé lo que pase, lo que viví, nada. Lo único que te puedo contar de que yo no estuve sola cuando yo llegué adonde yo llegué. Después lo que paso, no se. Lo que a muchos les llamaba la atención es que yo había ido de botas con tacos altos, las botas no tenían señas de tener tierra, de estar marcadas por las piedras y de que mi ropa no estuviera sucia.

– ¿Y te encuentra quien?

– Y me encuentra un bombero.

– ¿Desvanecida?

– Estaba desvanecida, si. Yo creo que recién reaccioné cuando me encontré en la clínica.

– ¿A tu marido le habían avisado finalmente?

– Cuando yo estaba en la clínica. También creo que el primero que llegó fue mi hermano a la clínica.

– ¿Relacionaste ahí la primera aparición con todo eso?

– Si, si. Después si relacione. Despues te podes imaginar todas las cosas que salieron a decir. Que me encontraron medio muerta, que estaba en una secta porque me habían encontrado con un crucifijo. Yo al crucifijo lo llevo porque el cura me dijo que lo lleve, pero no voy a andar diciéndole a todo el mundo que el cura fue el que me dijo que llevara el crucifijo, y que tampoco creo haberlo utilizado para nada, no se si lo utilice o no.

– Lo mas importante despues de esta experiencia, te quedaste más tranquila…

– Después sí porque las llamadas… ya no me llamaron más, y si yo te digo que yo no estaba mal, si al otro dia yo me levanté mal, que de hecho yo seguía atendiendo, fue porque me habían puesto una inyección, un calmante no se que, que estaba volando, por eso. Pero no, después descanse tranquila, no necesite ni siquiera volver a encender la luz para poder dormirme y mi vida continuó hasta después de un mes y pico largo, normal, viste porque de ahi en mas tuve unos días en mi casa era peor, el doble de gente y después tener que escuchar estupideces de la gente. Pero lo que me ayudó fue eso, viste, de que yo no estaba mal, yo estaba bien, de que a mi no me habia pasado nada, de que no me habían hecho nada.

– Sentiste que fue una experiencia personal…

– Entonces yo pensé que fue algo muy personal y que me guardo lo poquito que no puedo a lo mejor decir, me lo guardo como algo muy, muy personal y esperando, esperando… esperando porque también pienso de que esto no terminó acá, de que queda algo pendiente, estoy esperando… No se como te lo puedo explicar… es difícil, es difícil explicarlo. Yo creo que no lo puedo entender bien todavía, yo un dia me levanto a la madrugada, creo que no era yo en ese momento y me… era como algo que me hacia que tenia que venir acá o a cualquier lado, tomar un papel un lápiz y escribir. Yo no sé escribir, sé escribir pero no se… no tengo buena redacción… yo hay palabras que no las conozco bien y mi escritura de por sí es fatal, de faltas de ortografía ni te cuento… y empecé a escribir cosas que nunca en mi vida pensé que las podía escribir, y con una técnica en escritura que ni te cuento, sin errores de ortografía pero que se la he dado a mi marido que es de terror escribiendo y las faltas de ortografía te las sabe asi al toque. Y todos los que me conocen saben que esas palabras no son de mi… en mi vida las dije ni las podría haber dicho nunca porque no las sé y desconozco muchos términos.

– ¿Lo que escribes que son, mensajes…?

– Si, era…

– ¿Como para vos o para que los transmitieras?

– Si, es como para que los transmita, pero no… no los transmiti. Creo que todavía no es el momento. Y bueno…

– ¿Con que terminas de relacionar esto? ¿Pensas si el origen es de acá de la Tierra, extraterrestre o si lo relacionaste con algo religioso?

– No, no se. No, que se yo… Es decir, hasta si vos me hubieses preguntado antes de que me pasara todo esto si yo creía, y yo te decía que no, que no creo en esas cosas. Si respeto mucho lo que me podía haber contado la gente de este pueblo que de hecho es mucha. Bueno si te puedo hoy decir no estamos solos, acá hay mucho más, pero no solamente en Capilla, en todas partes del mundo, no estamos solos. Y estas personas, estos seres no están para hacernos daño, todo lo contrario para ayudarnos, están buscando la forma de ver como ellos mismos salen de todo esto, porque si la Tierra se termina, ellos también se terminan. Estan aca, en la Tierra. Estan aca. Estan aca y estan aca. Estan y estan y ellos están, lo que pasa que no a todo el mundo se les puede aparecer. Ellos están buscando personas de distintos ámbitos sociales y culturales, desde el más chiquito hasta el más grande, pero están buscando la forma de conectarse con todos pero no pueden. Yo entiendo eso, yo lo veo ahora así desde ese punto de vista.

– ¿Esta experiencia cambió muchas cosas en tu vida?

– Si o sea, puedo haber… no sé si cambié yo… no sé si cambié yo personalmente. Creo que hay muchas en mi que todavia… quiero decirlas viste, quiero planteárselas a alguien y decir muchas cosas que antes no las decía y que nunca pensé que las podía llegar a decir y que ahora las siento pero que no las digo. Bueno, despues aparte de eso, hubo un momento en que venía gente y hubo gente que vino no se si de Rosario o Santa Fe para que yo le contara y que me agarraba la mano, esperando que yo le transmitiera alguna energía o algo, o venia gente que hasta el dia de hoy viene a contarme sus historias viste, sus problemas para ver si yo se los puedo solucionar de alguna forma o sus problemas de pareja, que se yo viste, una cosa asi viste, que se tornó medio extraña y que yo me sentí mal y por supuesto que a todos diciéndoles que no, que no es así, que yo… lo que yo viví, no es que yo tenga algún poder o algún mandato o algo que me hayan dado como para tener que resolver los problemas de algo, porque si de hecho así fuera yo tendría que estar resolviendo los míos… primero, pero no, yo creo mira como sera la gente no, que te cuento una experiencia hace poco de un amigo en común, estábamos en una reunión y lo veía medio bajoneado y le digo yo que te pasa y me dice «tengo problemas», a lo que le digo que no, levanta el animo yo te voy a sacar esa onda negativa que tenes. Entonces pero esto yo lo hice porque lo había visto no se en donde, pero yo… era en joda. Entonces le empiezo a tocar acá (hace un ademán de tocar la cabeza) le hago no se que cosas, que se yo… pero bien, yo concentrandome y le toco aca no se y le hago shhh shhh (haciendo un gesto con las manos, como de limpieza psíquica) como había visto que hacían, pero esto yo me lo tomé como una joda y bueno lo dejo y le digo, ya vas a ver que en cinco minutos te sentis bien. Al rato me dice «te juro Marita estoy bárbaro, me sacaste ese dolor de cabeza que tenía».

– ¿Se corrió el rumor de eso?

– Si, no y yo dije no puede ser, yo no tengo nada, que de pronto te toque a vos y te sientas mal y yo tenga algo y no me de cuenta y que a lo mejor a vos te haga bien. No lo pongo en práctica, ni quiero tampoco saberlo ni enterarme, no.

– ¿Cuántos hijos tenés?

– Tres, todos compartieron…

– ¿Cómo lo viven?

– Bueno, los primeros días fueron duros porque qué se yo… ella va a la escuela y los chicos le preguntaban y le decían y entonces yo también tenía que receptar lo que me estaba pasando a mi. Problemas a lo mejor en la escuela, podría haber tenido con los más chiquitos porque viste la gente como es… o sea tuve que llamar a la escuela y decir que bueno, que no interpretaran mal todo este tema. Aparte es un colegio de monjas te imaginas, que se yo… pero no, todo bien, los aceptaron bien a los chicos, trataron de estar bien con ellos para que no tuvieran ningún tipo de problema con los demás chicos si les preguntaban algo. O sea que ellos compartieron todo, todo, todo…

– ¿Pudiste compartir con ellos tu experiencia?

– Y que yo no hubiese querido viste… porque por ejemplo el más grande que ahora no está, él entiende tiene ocho años, me vivía preguntando y a veces hasta un momento se llegó a asustar tambien, porque tenia miedo que no le aparecieran… pero despues lo tomo normalmente bien. No los podía dejar fuera de esto. Si queres te doy la carta para que la leas…

Fin de la entrevista

Comentarios

Al parecer se trata de una persona miedosa, cosa que sorprende en alguna medida por tratarse, Capilla del Monte, de un pueblo tranquilo en el cual no ocurren gran cantidad de episodios violentos.

Es llamativo su comportamiento en un primer episodio donde dice hacer cosas que eran para ella fuera de lo común (quedarse sola, sacar la basura, etc.).

La descripción del supuesto ser no es muy clara, como posiblemente tampoco lo fue el ser que cree haber visto. Podríamos hablar de una posible fantasmogenesis o aparición, que pierde su forma y desaparece en segundos, pero que sin embargo, como una energía invisible, voltea las macetas a su paso.

Marita nos habla de la intervención policial. Sin embargo en días posteriores visitamos la Comisaría local y el oficial a cargo refirió no tener registrado en el libro de denuncias el episodio del Vivero del Lago ni pudo darnos más información. Nos habló de un oficial, Alberto Ochoa, que sería el encargado de investigaciones especiales y nos indico que habláramos con el. Hasta el momento y luego de varios intentos y viajes a Capilla del Monte, no pudimos dar con dicho oficial ya que siempre se encuentra en otra localidad cumpliendo variadas tareas.

Si la policía tomó parte en la investigación, si realmente se tomaron fotografías, muestras de la rama del duraznero y de la gota gelatinosa en el pino, estos elementos deberían haberse enviado para analizar a la Ciudad de Córdoba, capital de la Provincia (según dichos del oficial que nos atendió). Lamentablemente hasta el momento estas muestras tienen paradero desconocido.

Sorprende la actitud de Juan Carlos (esposo de Martita), que interesado en el tema OVNI desde hace muchos años – según nos comentó – arrojo no sabe donde, el resto de la rama que supuestamente habría brotado y hasta quiza habria dado flor sin estar plantada. Podríamos entonces suponer, que el estado sumamente alterado de Marita en esos días, lo llevo en un momento de bronca y hasta tal vez de temor a descargarse deshaciéndose de esta interesante prueba.

El dia de la entrevista tuve la posibilidad de hablar con Juan Carlos (el esposo) y además de comentarme sus andanzas tras los OVNIs (al parecer solía hacer alertas y filmar luces en la zona por el año 1982) me hizo referencia a unas marcas que le encontraron a Marita en la clínica, marcas simétricas en ambas manos y cinco marcas en el abdomen. Me aclaró que ella no quería comentarlo mucho, que los médicos no dijeron nada al respecto y que a la fecha ya le habían desaparecido. Este tema lo obsesionó hasta que las marcas se fueron. Posiblemente el temor a los comentarios era que se relacionaran las marcas con pinchazos dando lugar a rumores referentes a consumo de drogas. A pesar de la vinculación de Juan Carlos con el tema OVNI el me repetía que lo de ella era diferente, era otra cosa y que no tenía nada que ver.

En el pueblo se comentaron cosas muy feas respecto a la testigo vinculadas a su vida personal a partir del segundo episodio y actualmente se habla de que todo fue utilizado a modo de publicidad, para armar la campaña electoral del esposo. Creemos que de poco sirve a manera de publicidad, decir un año antes de las elecciones, que a la mujer del candidato la contactan seres intra o extra terrestres, sobre todo, teniendo en cuenta que en Capilla del Monte no está bien visto este tema. La gente local en general no gusta de los ufólogos, contactados y demás personajes que comenzaron a acercarse a la localidad luego del episodio del Cerro Pajarillo en enero de 1986.

Algunas personas allegadas a Marita me dijeron que luego del primer episodio mejoró mucho su aspecto personal y hasta bajo de peso.

Marita es oriunda de Capilla del Monte, dice no haber visto nunca un OVNI ni algo extraño como lo que afirma haber visto en el primer episodio y dice que ahora la contactan seres que «estan aca» en la Tierra pero en otro plano.

Mi sensación luego de la entrevista fue buena, ella me pareció una persona confiable, con una familia normal, con sus mascotas, su trabajo en el vivero y sus actividades en el pueblo pero sí debo decir que estaba claramente afectada por estas extrañas experiencias.

El mensaje que surge de la carta se refiere a que tanto ella como su familia fueron elegidos para ser el nexo entre «ellos» y nosotros.

En cuanto a otras investigaciones sobre este caso tenemos conocimiento de una realizada por Liliana y Eduardo Grosso cuyo informe titulado «Humanoide en Capilla del Monte» pueden consultar los interesados.

Creemos que será de fundamental importancia para esta investigación realizar una nueva entrevista a la testigo, seguir en el intento de localizar las pruebas tomadas por la policía local con los posibles resultados del análisis de las mismas y entrevistar al médico que la atendió en la clínica luego del segundo episodio.

Respecto a complementar la investigación con la realización de test psicológicos o evaluaciones de este tipo nos parece que deben ser hechas por profesionales en la materia y que resultan de gran interés.

Faltan aún analizar pruebas, entrevistar a muchas de las personas relacionadas con los hechos y sin embargo, sospechamos que luego de todo eso, seguiremos sin poder arribar a una conclusión definitiva


LOS MONITOS DE MEOQUI

  LOS MONITOS DE MEOQUI Chihuahua, México. 27 de Octubre de 1987 Se reportó la aparición de pequeños seres humanoides de 30 a 35 cm con piel...